Ruth Ortiz (c), madre de José y Ruth, los dos niños de 2 y 6 años desaparecidos en octubre de 2011 en Córdoba, acompañada por su tía Rafaela Ramos (i) y su madre, Obdulia, a su llegada a la misa de Gloria celebrada en la Catedral de la capital cordobesa en memoria de los pequeños, que ha sido oficiada por el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández. ESPAÑA SUCESOS DESAPARICIÓN | Salas

El obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, cree que «el secreto de la entereza» de Ruth Ortiz, la madre de Ruth y José, supuestamente asesinados por su padre, es «creer que sus hijos siguen viviendo, como creemos en la fe cristiana, que no están aniquilados, sino que su alma sobrevive», y para ella, a su juicio, el alma es «el tesoro de sus hijos, aunque no los pueda acariciar»


En una rueda de prensa, monseñor ha destacado que la madre de los pequeños «continúa y espera encontrarse con ellos al terminar la vida terrenal», al tiempo que confiesa que le estimuló la entereza de Ruth, porque es «una mujer fuerte ante lo duro de la situación que está viviendo».

En este sentido, manifiesta que la vio «muy entera» en la Misa de Angelis celebrada este martes en la Santa Iglesia Catedral de Córdoba, y aunque «el sufrimiento lo lleva ella por dentro», también la vio «muy contenta de ver primero que la sociedad arropaba su dolor y que todo este asunto tenía como una dimensión religiosa espiritual».

De hecho, detalla que ella en su comunicado leído en la Acción de Gracias al concluir la eucaristía «transmitió su fe», una fe que el obispo cree que «le da fortaleza» y «de ello dio testimonio ayer muy claramente».

Preguntado por si le sorprendió que la familia paterna de los niños no asistiera a la misa, se ha limitado a contestar que no controló «quienes no estaban», pues las puertas del templo se abrieron por la tarde y entraron miles de cordobeses.

«UN SILENCIO CULPABLE»

Y cuestionado por la homilía en la que aludió al aborto, el obispo ve apropiado que hablara de ello, pues, «es un tema en el que hablé de los niños que son obligados a ir a la guerra; que tienen que sufrir el exilio; de los niños que son abusados por los mayores, y también de los niños que son abortados en el seno de su madre», que, como recuerda, «son miles de nuestro entorno».

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Por tanto, «callar eso me parecería un silencio culpable por mi parte», como apostilla Demetrio Fernández, quien defiende que hizo «un abanico» en su homilía.

En concreto, en la homilía deseó que Ruth y José «intercedan ante Dios para que ningún niño del mundo sufra como ellos», de modo que «ningún niño tenga que empuñar las armas para ir a la guerra o sufra los horrores del exilio, que ningún niño muera de hambre o porque no tiene acceso a una sanidad elemental, que ningún niño sea explotado por el abuso de los mayores». Y aseveró que la sociedad se ha acostumbrado a «las noticias de crueldad con los niños», y hechos como el caso de Ruth y José «hacen despertar el sentido de solidaridad y de humanidad».

Asimismo, se pregunta, «¿no podrán alcanzarnos estos niños que se reduzca el número de abortos que diariamente se producen en nuestro entorno?», algo que le pide a Dios, de manera que «el seno materno, el lugar más seguro y más cálido para el ser humano, no sea nunca más un lugar de amenaza para el ser humano naciente, ya desde su concepción, incluso antes de su anidación en el útero materno». Y añade que «no vale invocar el derecho de la madre para matar a su hijo. `Ningún padre, ninguna madre tiene derecho a matar a su hijo! Que Ruth y José nos lo hagan entender a todos».

Declaraciones de la madre

Ruth Ortiz, madre de José y Ruth, los dos niños de 2 y 6 años desaparecidos en octubre de 2011 en Córdoba, manifestó tras la misa que el «destino» de sus hijos era «ser niños poco tiempo en la tierra y ángeles eternamente en el cielo».

Tras la celebración, que ha oficiado el obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, la madre de los menores ha agradecido «todo el apoyo» que ha recibido en el último año y ha incidido en que los seres humanos «llegan a este mundo con un tiempo marcado que no se puede disminuir ni ampliar».

Ortiz ha dado «gracias» por las sonrisas, el cariño y la ternura de sus hijos, además de «por todos los momentos de felicidad» que le han dado, mientras que espera sigan dando «desde el cielo alegría, esperanza y paz al mundo».
Por su lado, la portavoz de la familia materna, Esther Chaves, ha recordado durante la monición de entrada que la misa d «no es un funeral», sino «una eucaristía de gloria» para «celebrar que Ruth y José ya están con el Señor y gozan de una vida nueva».