Los alumnos de la primera promoción del Curso de Sumiller que se lleva a cabo en la Escuela de Hostelería de Ibiza no olvidarán fácilmente las horas que pudieron compartir este jueves con el prestigioso sumiller Álvaro Palacios. Considerado uno de los bodegueros y enólogos más prestigiosos del país, el experto habló de la historia del vino valiéndose de su experiencia en zonas como La Rioja o el Priorat.
«Es preciosa la historia del vino en España. Al final, queremos hablar de los motivos por los cuales nuestros caldos son así. Son la suma de esas costumbres y tradiciones, así como de nuestras variedades autóctonas en cada medio natural», relató.
Según destacó también, con su intervención quiso transmitir vivencias y compartir información, más de un tema que Palacios domina a la perfección puesto que forma parte de la quinta generación de una familia dedicada al mundo del vino y es propietario del reconocido caldo ‘L’Ermita’.
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Los rituales que todo sumiller sigue a la hora de catar un vino para apreciar sus cualidades centraron también la ‘masterclass’ del experto. «Tiene algo de místico y es algo muy emocional cuando llegas a un viñedo concreto y te ofrecen un vino que te toca el alma», insistió. Además, recordó que un profesional sabe perfectamente cuándo debe o no airear un vino o cómo tiene que mover la botella para decantar el preciado líquido correctamente y separar los posos de manera adecuada. «Hay vinos tan resplandecientes que provocan emoción. Es algo sacramental y maravilloso», afirmó.
Sobre los caldos de Ibiza, reconoció que se trata de vinos «muy mediterráneos, llenos de luz y con esa cultura tan ancestral».
«Esa es la grandeza, cuando piensas que esos vinos vienen de muchas generaciones atrás. Es el fenómeno del ‘viejo mundo’. Donde piensas que ha habido viña siempre, es que siempre ha habido un buen vino», explicó.
Sobre la situación del sector en España, Palacios destacó que, de consumir unos 70 litros por persona al año, ahora el consumo se sitúa en unos 14 litros. «Era incluso calor cuando no había calefacción. El consumo se ha ido reduciendo, a pesar de ser algo esencial en la cultura mediterránea. Ahora, ya no hay ni tiempo para beberlo. Sin embargo, el vino de calidad ha ido subiendo, tanto su consumo como su cotización, y es una situación que se mantiene», concluyó Palacios, quien trabaja en una recopilación sobre los beneficios del vino para la salud.
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