Tribuna

Montero, de charco en charco

La secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero. | Álex Zea - Europa Press

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Llevada del ímpetu de su añadida encomienda como líderesa del PSOE andaluz, la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, parece haber descubierto una nueva faceta del pluriempleo político: el mitin como escenario para insultar sin coste aparente.

Rara vez contesta a las preguntas que le plantean en el Congreso -su especialidad es hacer oposición a la oposición- pero ahora que aprovecha los fines de semana para recorrer Andalucía ha decidido ampliar el registro ofendiendo a los jueces y denigrando a las universidades privadas. Al hilo de la sentencia del TSJ de Cataluña que revocó una anterior que condenaba por violación al futbolista Dani Alves ha llegado a decir: «que vergüenza que todavía se cuestione el testimonio de una víctima y se diga que la presunción de inocencia está por delante del testimonio de mujeres jóvenes, valientes que deciden denunciar a los poderosos, a los grandes, a los famosos». En poco habitual pero más que justificada unanimidad todas las asociaciones de jueces y fiscales han repudiado sus palabras pidiendo respeto a la independencia judicial. Resulta penoso que una ministra del Gobierno de España ignore que todas las personas tienen derecho a la presunción de inocencia, derecho recogido en nuestra Constitución (Art. 24) y en todos los tratados internacionales suscritos por nuestro país.

Más grave sí cabe resulta que frente al error en vez de rectificar haya decidido reafirmarse en sus palabras. Montero, que exhibe un lenguaje tan atropellado que al acelerar patina, se ha dejado llevar por la temperatura del mitin y, además de contra los jueces, también arremetió contra las universidades privadas a las que acusó de perpetuar las desigualdades sociales y vender los títulos universitarios. Por sorprendente que parezca semejante desbarre no ha encontrado freno en Pedro Sánchez. Al contrario. Quien obtuvo su polémico doctorado en Economía y Empresa en la universidad privada Camilo José Cela de Madrid y realizó los estudios previos en el Real Centro Universitario María Cristina de El Escorial -otro centro privado- habla también de «chiringuitos» universitarios y de «universidades que no buscan la excelencia ni la investigación, sino simplemente hacer caja emitiendo títulos sin exigencias reales». En este lamentable asunto de descalificaciones Montero y Sánchez están llegando demasiado lejos. La demagogia pudre la democracia.