Monumental atasco de trabajo en los juzgados

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Cerca de 200.000 personas están a la espera, en Baleares, de una sentencia o resolución judicial, lo que evidencia el monumental atasco de la Justicia en las Islas. En el caso de las Pitiusas, la cifra total es de 12.672 procedimientos a la espera de ser resueltos. Los datos, facilitados este miércoles por el presidente del Tribunal Superior de Justicia de les Illes Balears (TSJIB), Carlos Gómez, forman parte de la Memoria Judicial de 2024 y cifran en un diez por ciento el aumento de las causas pendientes. Lo cierto, y esto no es una novedad, es que la plantilla de los jueces está muy mermada, con una carga de trabajo insostenible, y se necesitarían por lo menos otros 40 magistrados para paliar esta situación extrema, que causa muchos perjuicios a los ciudadanos. Siempre se ha dicho que la Justicia es lenta, pero en los últimos años estas dilaciones se están multiplicando sobre todo en asuntos civiles. Las reclamaciones de los consumidores, las quejas contra las aerolíneas o los bancos, y las demandas por excesos de algunas tarjetas han disparado las demandas, hasta tal punto que los juzgados no pueden hacer frente a esta avalancha de trabajo y se requiere más personal.

Casos importantes.

Muchos de los asuntos que todavía no han tenido una resolución judicial son de escasa importancia, pero otros son casos realmente importantes, que actualmente están en un limbo, y que generan una angustia e incertidumbre a las partes afectadas. Los tiempos de espera son muy largos y algunos pleitos, entre recursos y apelaciones, se pueden eternizar en el tiempo, con el consiguiente desgaste y el gasto económico para los implicados. A esto se suma, además, infraestructuras inacabadas, como el caso de la nueva sede judicial de Ibiza, que sigue teniendo juzgados en el Cetis pese a que el edificio nuevo e inacabado esté en sa Graduada.

Más medios.

Así pues, la conclusión no puede ser más clara: hacen falta refuerzos urgentes de jueces y funcionarios, algo que llevan tiempo reclamando no sólo sindicatos sino figuras como el propio juez decano de Ibiza. Al mismo tiempo, se debe dotar a la Justicia con unos medios técnicos más avanzados, que agilicen el trabajo enquistado, y hacer más atractivo con el plus de insularidad el venir a trabajar a unas islas como Baleares y, en especial, Ibiza, donde hay un grave problema de acceso a la vivienda asequible y un elevado coste de vida . Una comunidad como Baleares no puede permitirse un colapso de esta envergadura, que afecta a gran parte de la población.