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LA las puertas de las Navidades del año 2021 fueron desalojados los vecinos del bloque A de los edificios de los Don Pepe porque supuestamente amenazaban ruinas. Un año antes, el que era conseller balear de Movilidad y Vivienda, el socialista Marc Pons, ya afirmó en sede parlamentaria que se procedería al desalojo, como se acabó cumpliendo en diciembre de 2021. Desde entonces, los más de 100 vecinos afectados por este desalojo están soportando un auténtico calvario del que todavía no se vislumbra una solución clara en el horizonte. Cuando aún gobernaban los socialistas en el Govern y el Ayuntamiento de Sant Josep se habló de la tasación de las viviendas de estos vecinos para poder hacer una permuta por una nueva vivienda, una solución que se descartó por su elevado coste.

Eterna espera.

En un acto de desesperación total, varios vecinos en octubre del año pasado regresaron a sus hogares y el Ayuntamiento de Sant Josep les convenció para que salieran. En todo este tiempo, las viviendas desalojadas no han manifestado un deterioro considerable, según explicaron los propios vecinos y el Consistorio josepí en su momento. Los vecinos han seguido y siguen con extrema paciencia cada paso que dan las administraciones dentro de sus competencias, pues intervienen el Govern, el Consell y el Ayuntamiento de Sant Josep.

Las acciones.

En la última comisión de seguimiento, José Luis Mateo, conseller balear de Vivienda, lanzó un rayo de esperanza a los vecinos al afirmar que están ultimando un documento técnico que permitiría otorgar licencias para poder reformar los edificios y, de esta manera, los vecinos podrían regresar a sus hogares. Los vecinos recibieron esta noticia con alegría, pero también con extrema cautela, pues no es la primera vez que los políticos les prometen algo que luego no se acaba cumpliendo. Sea de la manera que sea, el Govern y el Ayuntamiento de Sant Josep deben poner fin a este esperpento que, si bien se inició en la pasada legislatura socialista, no debe postergarse más allá de ésta, pues la paciencia vecinal tiene un límite.