Retratos escritos con letras de oro

| Eivissa |

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Lluís Llobet Tur posa junto a un modelo de Seat 600 en los Apartamentos Llobet de Figueretes. g Foto: MARCO TORRES

Lluís Llobet Tur posa junto a un modelo de Seat 600 en los Apartamentos Llobet de Figueretes. g Foto: MARCO TORRES

20-04-2012 | Marco Torres

Desciende de una de las familias de la burguesía ibicenca más importantes del siglo XX y posee un caudal de recuerdos que abruma a los más olvidadizos. Sería, por lo tanto, toda una injusticia que Lluís Llobet Tur (Eivissa, 1934) no hubiera decidido emprender una carrera literaria y plasmar en forma de libro los retratos de las personas y las costumbres de las personas que han formado parte de su vida o de aquellas que han conseguido conmoverlo o sorprenderlo de alguna manera.
Pese a estar arraigado en Dalt Vila, desde que tiene uso de razón su familia siempre se ha relacionado con todo tipo de gente, tanto de Vila como de zonas rurales de la Isla. Por eso, ha decidido con su último libro, cuya primera edición consta de 400 ejemplares numerados, ponerle cara y ojos a diferentes personas que marcaron la vida de Eivissa en un periodo que comprende desde finales del siglo XIX hasta mediados del XX. Pese a que los nombres de estos personajes, cuyas biografías se ha encargado de novelar, no pasaron a la historia en letras de oro, el relato sencillo y delicado que hace de ellos Lluís Llobet en Ibiza. De la ciudad y del campo, hace que Doña Baldomera, Elisa y el Hijo del Mayoral reivindiquen en pleno siglo XXI su lugar en la historia.

Anécdotas
Lluís Llobet confiesa que su madre ha sido la principal fuente de anécdotas ya que, hasta bien avanzada edad, Guadalupe Tur de Montis, gozó de una memoria excelente. Según explica el autor en el prólogo, «la ciudad de Eivissa y el campo de la Isla eran, hasta bien entrado el pasado siglo, dos mundos distintos que se complementaban». Por un lado, Vila permanecía cerrada en sí misma y el campo, «anclado en sus ancestrales costumbres».
El libro se complementa con una serie de fotografías de Hauser y Menet, Gustav von Estorff y otras que pertenecen al archivo de Foto Torres. Asimismo, Llobet Tur ha incluido una traducción al inglés de las tres biografías noveladas.
Mientras que en la ciudad se ubicó la vida institucional; civil, militar y religiosa junto al pueblo llano y la burguesía terrateniente, a la que pertenecía la familia de Lluís Llobet Tur. Fue por esta razón por la que la relación con gente del campo ha sido algo habitual y constante durante la vida del autor de Ibiza. De la ciudad y del campo.
El autor asegura que, «junto al quehacer cotidiano aparecen, el odio, la hipocresía, la envidia y la maldad en sus más variadas formas y una pléyade de tipos característicos de la ciudad que probaron, con suerte dispar, la emigración y personajes que solo conocieron, de oídas, lo que acontecía fuera, más allá de los límites que marca el mar».
Como ocurre de manera inevitable en toda biografía, es frecuente que aparezcan referencias a los usos y costumbres tradicionales de la Isla y Llobet Tur afirma que, aunque son muchas las historias que han salido a la luz a través de sus libros, tras permanecer ocultas o comentadas en voz bajar, afirma con una sonrisa que los secretos que atesora, aún son más abundantes que las historias que ha narrado en su novela y no descarta una nueva publicación en los años venideros.
El libro ha sido editado en Valencia por Artegraf Impressors y ya está a la venta en diferentes librerías de la Isla.

Baldomera y la homofobia
Las historias que se cuentan en este libro, lejos de constituir un retrato bucólico e idealizado, que reforzara el dicho de que ‘cualquier tiempo pasado fue mejor’ ofrece una visión desgarradora, a veces y más dulce en otras al definir las vicisitudes que vivieron los tres personajes que constituyen los pilares principales del libro.
Una de las más trágicas es la de Doña Baldomera. Se trata de una terrible historia de homofobia que se vivió en Dalt Vila y que obligó a su protagonista, doña Máxima, a permanecer encerrada en su casa durante diez años. Al funeral de su marido no acudió un solo hombre, cuando a éste lo acusaron de ser homosexual.

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