«En Ibiza, la sumisión química está relacionada con el ocio, con fiestas en villas y eventos»

El Ayuntamiento de Eivissa organiza un taller para prevenir este tipo de agresiones

Israel Reina, este sábado por la mañana impartiendo la charla sobre sumisión química. | Alejandro Mellon

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El Casal de Igualdad de Vila acogió este sábado un taller sobre sumisión química y agresiones sexuales organizado por el Ayuntamiento y Emergency Staff.

El objetivo de esta iniciativa era que «los asistentes conozcan la gravedad del problema», aseguró desde la empresa sanitaria Israel Reina, encargado de impartir el taller. En este sentido, desde Vila recordaron que las Baleares son la comunidad con más intentos de violaciones por sumisión.
Según afirmó Reina, con toda la información disponible, la posible víctima podrá prevenir e incluso actuar con rapidez si ya se ha producido el intento de sumisión.

«Se suelen utilizar bebidas alcohólicas. La realidad es que, siendo optimistas, se denuncian un tercio de los casos. Tampoco por parte de los turistas es algo que se suela denunciar. Por ello, los datos que manejamos no son precisos, aunque cada vez se producen más casos», insistió.

Aunque es una práctica que suele relacionarse principalmente con chicas jóvenes que acuden a discotecas, Reina se refirió al terrible caso de Gisèle Pelicot, a quien su marido estuvo proporcionando drogas durante años para que otros hombres abusaran de ella.

«En Ibiza, es algo muy relacionado con el ocio, con fiestas en villas y eventos y con víctimas de entre 18 y 35 años», apostilló también.

Reina aconsejó que, de notar cambios en el sabor o color de una bebida en un entorno de fiesta, se sospeche de inmediato y se pida ayuda. Acudir a un centro sanitario o contactar con gente de confianza, son buenos consejos a la hora de afrontar una de estas situaciones. El hecho de que a la víctima la presionen e inciten a consumir alcohol o drogas también puede considerarse sumisión química. Según señaló, hay que huir de aquellas personas insistentes que quieren invitar a otra a toda costa.

La concejala de Igualdad, Sara Barbado, destacó que el problema de la sumisión química no sólo afecta a mujeres, sino que también hay muchos hombres que la han sufrido.

Barbado, incluso, relató cómo a ella misma hace unos años le echaron algo en la bebida durante una fiesta. «Perdí de vista mi copa un segundo, y cuando la recuperé y bebí, comencé a tener las pupilas muy dilatadas y a sentirme mal. A mi amiga le había comentado que creía que me habían puesto algo en la copa, así que no pasó nada porque me sacaron de inmediato de allí», recordó.

Según dijo, las víctimas, por vergüenza, muchas veces no explican lo que les ha pasado, pero son habituales los casos de jóvenes que acuden a centros sanitarios con mareos y pérdida de la memoria y allí descubren que han sido forzadas. La edil relató además cómo tiene conocidos que, durante algún viaje y tras sufrir una sumisión, comprobaron que alguien había entrado en la habitación del hotel y les había robado todo.

«Esto no va de hombres y mujeres, es algo que afecta a todos. Entre el colectivo gay pasa mucho, aunque está más silenciado», concluyó.