Aunque era la hora de la siesta y el sol parecía que se estaba escondiendo, un gran número de niños y de padres complacientes esperaban ansiosos que comenzara la función de títeres. Mientras llegaba el momento esperado se podía escuhar:'que empiece ya, que el público se va, la gente se marea y el público se mea', que dejó de escucharse en el momeno en que el títere 'la princesa Carlota' salió al escenario.

A las cinco de la tarde en el bulebard de Santa Llúcia daba comienzo de la mano de Nuria, Daniela y Hugo «El payaso», el espectáculo de títeres para los más pequeños. Con dos simples historias, «La bruja Maruja y el dragón de fuego» y «Historias de dragones y de brujas», estos tres animadores infantiles conseguían que los niños también fueran partícipes de una época que a ellos poco les suena porque es muy lejana en el tiempo.

El mundo de los dragones, de princesas, de brujas, de espadachines y de duendes es una buena forma para que los niños se interesen y conozcan el Medioevo.

Otra de las actividades pensadas para que los niños participen y disfruten ha sido el taller de disfraces medievales, donde tenían la posibilidad de crear todo tipo de utensioles de la época: escudos, espadas, gorros de princesa, baritas mágicas, mascaras de baile, medallones y puños. Pero, como confesaba Nuria, una de las encargadas del taller junto a Daniela,«lo que más éxito ha tenido, de momento, han sido los escudos y las espadas. Es el caso de Marina Serra, una niña de once años que junto a su amiga estaban pintando un escudo morado para el hermano de ésta.

El taller de disfraces ha sido una de las innovaciones de 'Eivissa Mediaval'. Debido al viento se tuvo que trasladar del baluarte de Santa Llúcia al Jardín Mágico, reduciéndose considerablemente sus capacidades de espacio. C. V.