El presidente del Govern balear, Francesc Antich, afirmó ayer que los consells insulars tienen que ser instituciones «libres» pero «coordinadas y cohesionadas» entre sí y con el Ejecutivo autonómico y se mostró «orgulloso» de que la Comunitat haya dado un paso tan importante de cara al «federalismo interno» como es la aprobación de la Ley 8/2000, de 27 de octubre, de Consells Insulars. Antich clausuró en Eivissa una jornada organizada, precisamente, para debatir en torno a dicho texto legal y defendió que los dos objetivos que tenía su equipo de gobierno a la hora de abordar esta normativa eran los de «dar valor al concepto de participación» y el de conseguir «una estructura de comunidad que funcionase».

Pilar Costa y Joana Barceló, presidentas de los consells de Eivissa y Menorca, respectivamente, acompañaron a Antich en el acto de clausura y defendieron la capacidad de autoorganización de estas instituciones y la desaparición de determinadas tutelas por parte del Govern. Costa recordó la tradición histórica y política de las instituciones insulares y consideró su ley reguladora como «un paso importantísimo en la dirección del autogobierno». Además, durante el acto de apertura, la presidenta comentó que todas las interpretaciones sobre el carácter de estas instituciones «son legítimas» y convino en la necesidad de debatir este tema para fijar cuál debe ser su papel. Barceló, por su parte, señaló que todavía queda mucho trabajo por delante y reclamó la participación de todos para «conseguir una reafirmación política a favor de los consells».

Durante toda la jornada, expertos como los catedráticos Luciano Parejo y Avel·lí Blasco argumentaron sobre los presupuestos constitucionales y estatutarios de la regulación de los consells insulars o los ejes fundamentales de la Ley 8/2000. El principio representativo y la organización interna o los reglamentos orgánicos centraron las otras dos ponencias, que fueron seguidas por coloquios y que contaron con la participación de una treintena de asistentes.