«Un pan de masa madre puede durar cinco días, el del supermercado con suerte dura un día»

David Solana, uno de los 100 mejores panaderos del país, ofrece una clase magistral en la Escuela de Hostelería de Ibiza

David Solana está en la lista de los 100 mejores panaderos de todo el país y este lunes impartió una charla en la Escuela de Hostelería de Ibiza. | Arguiñe Escandón

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«Los supermercados y gasolineras que ofrecen el pan al precio más reducido posible no son nuestra competencia», aseguró este lunes por la mañana David Solana ante más de medio centenar de personal, tratando de transmitir a los oyentes la importancia del oficio de obrador. La charla, ofrecida en la mañana de este lunes en la Escuela de Hostelería, es una iniciativa impulsada a nivel balear para luchar por el relevo generacional en el sector de la panadería. Su protagonista, David Solana, fue reconocido, entre otros, como uno de los 100 mejores panaderos de España.

Durante la charla, David incidió en la diferencia que existe entre «esa panadería industrial y ese pequeño negocio que hace un pan de calidad». La diferencia viene, según precisó, en cuanto al uso de la materia prima. Y es que «la masa madre que se utiliza en industria es seca y muerta. Se le echa unos polvos que sabe parecido, pero no aporta ninguno de los beneficios que se suponen en la fermentación o en el índice glucémico». La harina también es un factor diferencial «y nos puede costar tres o cuatro veces más de lo que cuesta la industrial, pero es de una calidad mucho mayor».

Ante la imposibilidad de poder competir a nivel precios con estos negocios, los obradores, señaló Solana, deben distinguirse por su calidad: «tienes que ofrecer un producto que ellos ni sueñan con sacar, con personalidad, con marca personal». A nivel consumidor, señala también como ventaja la durabilidad «una hogaza de supermercado con suerte dura un día, cuando un pan de masa madre bien fermentado puede durar hasta cuatro o cinco días».

Varios de los asistentes a la charla de este lunes en la Escuela de Hostelería de Ibiza.
Foto: Arguiñe Escandón

Entre los asistentes se pudo ver mucho rostro joven, en su mayoría estudiantes, tanto de la propia Escuela de Hostelería de Ibiza como del grado de panadería del IES Sa Serra o panaderos ya profesionales que quieren seguir desarrollándose laboralmente. Cuando Solana terminó su charla, hubo muchas preguntas sobre la profesión y, sobre todo, sobre la oportunidad de emprender un negocio.

Y es que en este nicho de mercado, Solana ve muchas oportunidades de negocio. Pese a que se trata «de una cuota de mercado muy pequeño, ya que se ha impuesto un modelo de mercado industrial», cada vez hay más gente que decide apostar por ese pan de calidad, sin tener en cuenta únicamente el valor del precio.

«Somos pequeñas panaderías, familiares, que hacemos una producción limitada. Es un nicho de negocio que está ahí. Para mucha gente incluso es un orgullo poder decir que en su pueblo hay una gran panadería», aseguró David, por su propia experiencia en su obrador, en un pueblo a las afueras de la ciudad de Madrid.