OPINIÓN | Lucas Ramón Torres, sacerdote

6º domingo de Pascua (Jn 15,9-17)

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El amor de Cristo a los cristianos es reflejo del amor que las tres divinas Personas tienen entre si y hacia los hombres. Amemos a Dios porque Él nos amó primero (I Jn, 4,19).

La seguridad de que Dios nos ama es la raíz y gozo cristianos. No temas hermano: Cristo ha muerto por ti. Si la prueba máxima de amor es morir por la persona amada, es esto lo que ha hecho Jesucristo por nosotros y por cada uno de nosotros. El Señor espera una fiel correspondencia por nuestra parte. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor. Jesús verdadero Dios y verdadero hombre, nos dice: nadie tiene más amor que el que la vida por sus amigos. Ya no os llamo siervos, a vosotros os llamo amigos. No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto y vuestro fruto permanezca. Para permanecer en el amor de Cristo observando los Mandamientos que explicitan la respuesta de amor que el hombre está llamado a dar a Dios, sepamos que el hombre no puede responder plenamente al amor divino por sus propias fuerzas, necesita la gracia de Dios.

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