Bombas de relojería
En Sant Antoni se respira una calma tensa que tiene a la política portmanyina encogida en un suspiro. El viaje hacia el suicidio emprendido por la formación de Arrimadas ha hecho saltar todas las alarmas en las instituciones en las que su partido todavía es una bisagra que apuntala el gobierno. Javier Torres parece dispuesto a seguir trabajando sin aspavientos y en sintonía con su socio, pero otro gallo canta en la villa de Portmany, donde su compañero (y no por ello amigo) José Ramón Martín parece dispuesto a volar por los aires el acuerdo con PP y PxE si se le antoja, a pesar de ostentar una escuálida representación. No hay que olvidar que los humos del teniente de alcalde le llevaron a destituir a su mano derecha (Olivia del Cura) de un día para otro. Tampoco esconde su animadversión hacia el líder del partido en Ibiza, a quien profiere graves acusaciones en público sin atisbo de rubor, lo cual demuestra que estamos ante un político con escaso sentido de la responsabilidad que tan sólo ansía una visibilidad que las urnas le negaron.
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