Opinión/María José Real
El día de la marmota
Si hay algo que caracteriza a la mayor de las Pitiusas (y también a Formentera, para qué nos vamos a engañar) es que el tiempo parece que pasa lento, más despacio que en el resto de Balears y del país, sobre todo cuando se trata de obras públicas. El Parador de Ibiza es uno de esos temas que, por mucho tiempo que pase, sigue estando ahí, paralizado, pareciendo que va a salir por fin y que verá la luz, pero no. Se empezó a construir en el año 2009 y, diez años después, sigue esperando a tener un futuro prometedor en el sector turístico pitiuso y balear. Por el camino, restos arqueológicos que se han ido descubriendo, batallas políticas y modificaciones del proyecto inicial que han retrasado su apertura. Se trata del primer y único parador de todas las Islas (quizá también esté ahí el por qué de la lentitud de su puesta en marcha…). Ahora, Turespaña ha adjudicado provisionalmente a Acciona las obras de rehabilitación por 21,1 millones para, parece que por fin, acabar las obras.
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