EDITORIAL

Los músicos defienden su trabajo

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Era cuestión de tiempo que quienes más perjudicados salen por la ordenanza municipal de Sant Josep que, en base a establecer una limitación de 95 decibelios, impide de hecho toda actividad musical al aire libre en absolutamente todo el término municipal, alzasen la voz para ser escuchados.

Y tienen derecho a ello del mismo modo que lo han sido -y con gran eficacia- los grupos minoritarios que han conseguido convencer al alcalde de Sant Josep y al equipo de gobierno para tirar adelante una normativa radical, inflexible y como se ve, gravemente perniciosa para quienes de un modo u otro se dedican a la actividad musical. Está claro que hay que respetar el descanso de los vecinos y que la música debe tener unas limitaciones y unos horarios lógicos, algo que como es evidente, la normativa actual no tiene.

Peticiones lógicas

Los impulsores del movimiento “muSÍca, que Ibiza siga sonando”, que se está haciendo visible en internet y en las redes sociales, hacen planteamientos bastante moderados y lógicos. Dicen estar a favor de una regulación inteligente y que se establezcan medidas como el acondicionamiento acústico, pero advierten que las limitaciones que ahora rigen en Sant Josep son enormes, generalizadas y que perjudican a los músicos y a los establecimientos de ocio y restauración que sin la música, pierden clientela a raudales.

Consenso y moderación

El alcalde Josep Marí Ribas ‘Agustinet’ en declaraciones a este periódico, se muestra dispuesto a reunirse con todo el mundo y a dialogar con quien lo pida, pero no contempla cambiar la normativa, lo cual es una forma un tanto peculiar de entender el diálogo. Además, que ahora esgrima las denuncias de ruido de formaciones como EPIC resulta hilarante porque nunca antes pareció que le importasen demasiado las quejas de EPIC, un partido con representación en Vila y no en Sant Josep, por más que se preocupa más por lo que sucede fuera de su municipio, ellos sabrán por qué.

Los ánimos están caldeados y el descontento cobra fuerza, por lo que lo más prudente sería que el consistorio ‘josepí’ atendiera las demandas razonables que se le formulan y modere una normativa excesivamente dura y con efectos muy gravosos para los músicos y los establecimientos turísticos.