Revilla, un mar de lágrimas tras la denuncia del rey emérito

Revilla, durante la entrevista en Antena 3. | Y Ahora Sonsoles (Antena 3)

TW
5

Miguel Ángel Revilla, expresidente de Cantabria, ha concedido una entrevista en Y Ahora Sonsoles de Antena 3 en la que no ha podido contener las lágrimas al hablar sobre la demanda interpuesta por el emérito Juan Carlos por «declaraciones injuriosas».

«Es injusto y mezquino, es la decepción de mi vida», ha expresado Revilla, claramente dolido por la situación que también ha impactado a su entorno más cercano. «Me duele por la familia, mi mujer acaba de atravesar un cáncer y estas cosas le afectan. Mi hija me ha llamado para decirme 'Papá, estoy orgullosa de ti», ha revelado el político, describiendo el apoyo familiar como su principal consuelo en estos duros momentos.

Revilla ha mostrado su incredulidad ante la decisión del rey emérito de centrarse en él para la querella, destacando la desproporción de la situación: «Que se fije en mí y no en otros que han dicho cosas más duras... Yo solo soy un plebeyo más con una casa muy normal, un coche normal, que paga sus impuestos en España». El expresidente recordó su anterior admiración por Juan Carlos, especialmente durante el golpe del 23-F, pero señaló que su percepción cambió con el tiempo debido a las expectativas de ejemplaridad no cumplidas por el rey.

«Yo solo ejercité mi derecho como ciudadano de dar mi opinión», afirmó Revilla, quien a pesar de las circunstancias, se mantiene firme en su posición y defiende su derecho a la libre expresión. Además, lanzó un desafío directo al emérito: «Ya que se ha permitido demandar a un ciudadano de a pie, me gustaría que viniera a explicármelo a la cara en el acto de conciliación, que será en Cantabria».

Revilla anticipa un encuentro donde podría llegar a ofrecer disculpas si se convence de haber actuado mal, aunque también espera poder explicar sus razones detrás de sus opiniones. «Le llamaré don Juan Carlos y le trataré con todo el respeto, pero jamás volveré a llamarle Majestad, ha perdido la aureola que tenía para mí», concluyó, subrayando la profundidad de su decepción y la firmeza de sus convicciones.