Lula da Silva, en una imagen de archivo. | UESLEI MARCELINO

El expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva ha sido condenado este miércoles a nueve años y medio de cárcel por corrupción pasiva y blanqueo de dinero por su vinculación con una vivienda de lujo que habría sido entregado al antiguo mandatario como soborno.

El juez federal Sergio Moro ha concluido que existen pruebas suficientes para condenar a Lula, que se convierte en el primer expresidente en ser sentenciado por corrupción en Brasil por el dudoso rastro de 3,7 millones de reales (1 millón de euros).

Lula da Silva, investigado en la operación 'Lava Jato' que analiza la trama corrupta en torno al gigante Petrobras, había sido acusado de beneficiarse del dinero desviado de la petrolera para la compra y reforma de un tríplex en Guarujá (Sao Paulo). El dinero procedía de la compañía brasileña OAS, que habría utilizado el inmueble como soborno a cambio de contratos.

«El expresidente Luiz Inácio Lula da Silva tenía un papel relevante en el esquema criminal», ha argumentado Moro, quien ha recordado que el propio acusado admitió en su interrogatorio que era quien tenía «la última palabra» en relación a ciertos nombramientos o adquisiciones.

El expresidente de OAS José Aldemário Pinheiro Filho tambien ha sido condenado en este caso, por corrupción activa y blanqueo de dinero. No obstane, los 10 años y ocho meses que ha dictado el juez para él quedarán reducidos gracias a un acuerdo de delación firmado con las autoridades. SIN CÁRCEL DE MOMENTO

La sentencia es recurrible y el juez Moro, en aras de la «prudencia», ha optado por esperar a que sea en segunda instancia donde se pueda pedir la prisión provisional para Lula. En este sentido, ha admitido que el encarcelamiento de un expresidente implica «ciertos traumas», según 'Folha de Sao Paulo'.

Lula tiene pendiente también otras cuatro causas vinculadas a 'Lava Jato', pero aún así mantiene una popularidad al alza entre una ciudadanía que ha visto sacudida toda su clase política y empresarial en estos últimos años. Los últimos sondeos sitúan al antiguo mandatario como el favorito para las elecciones presidenciales de 2018.