JULIO HERRANZ

«Tocar en un sitio tan turístico como este es algo curioso y un poco provocador para una banda como nosotros; pero bueno, también puede tener su gracia por contraste». Con estas palabras, Juan Carlos Marín 'Carlitos' (guitarra y coros) expresó ayer a este periódico la impresión que Mago de Oz sentía antes del concierto que la banda madrileña de folk-metal ofreció ayer en el espacio cultural de Sa Punta des Molí de Sant Antoni, dentro del programa de sus fiestas de verano.

El primer concierto en la isla de Mago de Oz se inscribe en la gira de presentación de su último disco, La llamada de los árboles. «Pero aprovechando que es la primera vez que venimos, hemos preparado un repertorio en el que haremos un repaso de toda nuestra carrera», apuntó 'Carlitos', añadiendo que venía toda la banda; «ahora once, pues tenemos dos coristas. Y haciendo lo mismo que hacemos en Madrid y en las demás capitales».

Aunque el coste y los problemas de la insularidad impidieron disfrutar de la estética que Mago de Oz presenta en esta gira. «La única diferencia es la escenografía, que no hemos podido traerla por problemas de logística. Es que nuestra puesta en escena siempre tiene algo teatral; nos gusta adornar la música con el concepto de la historia que contamos en el disco. Es este caso, la escenografía es un bosque encantado con un gran árbol hueco en medio del escenario en el que van pasando cosas: entra y sale una moto, van apareciendo distintos elementos... Pero éso, el árbol es bastante más grande que la estructura que hay aquí montada, que no puedes traer en avión. Podíamos haberlo hecho en ferry, pero habría encarecido mucho el tema», consideró el guitarrista, confiando en que será mejor la próxima vez: «Si salimos bien parados y a la gente le gusta, para la próxima vez ya se podrá hablar de otra manera. De momento es una toma de contacto».

Considerada una banda heavy algo atípica, por la incorporación del violín y la gaita, que le da un cierto toque celta, Mago de Oz también se ha caracterizado por la carga crítica de sus canciones. «Con las letras siempre nos ha gustado meter un poquito el dedo en la llaga. Por ejemplo, hubo mucha polémica con Gaya 2; acaso porque hubo malentendidos con nuestras declaraciones con el tema de la iglesia y tal. Pero es que hay gente que no comprende que éso también forma parte del espectáculo y que no hay que tomar tan al pie de la letra las cosas que se dicen en las letras», consideró Juan Carlos Marín, quien, por el contrario, quiso dejar una impresión más amable de la banda: «Nosotros estamos más por la esperanza, por dar ánimo a la gente para que siga adelante. Sin decirles tampoco que es lo que tiene que hacer en la vida, sí procuramos dar algún consejo en forma de mensaje positivo».