Los jugadores del equipo ibicenco celebran un punto en un partido de esta temporada. | Irene Arango

La UD Ibiza Ushuaïa Voley dio este sábado un paso muy importante en su camino hacia la permanencia en la Superliga de voleibol. Los ibicencos superaron a domicilio al Arenal Emevé (0-3) en un partido muy serio en el que fueron superiores y tuvieron tranquilidad en los momentos clave.

Salieron mejor los locales que en los primeros intercambios de golpes lograron las primeras ventajas (9-5). Esta diferencia permitió jugar a los gallegos con más tranquilidad. Aprovecharon los errores ibicencos que fallaron algunas acciones a priori sencillas.    Los pitiusos se fueron entonando a mitad del set y se acercaron a dos puntos. El 20-18 obligó al técnico local a pedir tiempo muerto para intentar frenar la reacción.

No fue así y con el 21-21 se pusieron las tablas en el luminoso. El 21-22 hizo que los locales pidieran un nuevo tiempo muerto. La remontada se culminó con unos potentes saques de Borges que cerraron el parcial con el 22-25 en el luminoso.

La segunda manga empezó con igualdad. Los dos equipos intercambiaban golpes sin que ninguno se escapase en el marcador en los compases iniciales. Así iban cayendo los minutos y los puntos. La primera ventaja importante la puso el Ushuaïa cuando logró una renta de tres puntos (16-19), que parecía que podía ser decisiva. La renta se mantuvo hasta el 20-23, cuando llegaron dos puntos seguidos de los de Lugo, que obligaron a Pacini a pedir tiempo muerto para buscar más tranquilidad a la hora de cerrar el set. Funcionó. El 23-25 llegó con polémica, por una posible acción de cuatro toques, pero el 0-2 ya estaba ahí.

Parón

En el tercer set, los celestes salieron muy enchufados y en un visto y no visto ya habían puesto el 0-4. Con el 6-9, un problema con el tanteo provocó un parón de varios minutos que desesperó a unos y a otros mientras los árbitros trataban de arreglar la situación. El desconcierto era total y fueron más de 20 minutos los que el juego estuvo parado.

Afortunadamente para los pitiusos, esto no afectó a su estado de ánimo y una vez que el balón volvió a volar los puntos caían casi siempre para el lado ibicenco. Del 6-9 se pasó al 7-15.

Con el 9-20 en el marcador, como se suele decir, ya solo lo podía perder la UD Ibiza Ushuaïa. No lo hizo el partido siguió en la misma línea y los ibicencos volvieron a celebrar una victoria (11-25), la tercera de la temporada. El triunfo es un balón de oxígeno para un equipo que necesitaba los puntos con urgencias. Es un gran paso para la permanencia y reafirma las mejoría de las últimas jornadas.