La exposición ha contado a lo largo de estos más de tres meses con obras de artistas nacionales e internacionales de reconocido prestigio como Ben Foster, Bart Herreman o el fotógrafo Miguel Vallinas entre otros. Además, la sinergía entre ambas galerías, la primera que han llevado a cabo, ha facilitado a los amantes del arte de toda la isla contemplar las obras más vanguardistas seleccionadas por la destacada fotógrafa Patrizia Loganrini no solo en su sala P | ART IBIZA, ubicada en la carretera de Ca Na Negreta, sino también en la sala de Marta Torres, situada junto al popular Teatro Pereyra.
‘Olé' sigue en P|ART IBIZA
Según explicó la galerista y fotógrafa italiana Patrizia Longarini «con este tipo de iniciativas pretendemos acercar el arte a todo el mundo y universalizarlo para convertirlo en una parte imprescindible de nuestras vidas, ya que mejora nuestro entorno y nuestro día a día». Por ello, y siguiendo con esta línea, la artista transalpina avanzó también que «este invierno viene cargado de nuevas exposiciones y proyectos que sorprenderán al público ibicenco».
Mientras eso llega no habrá que esperar tantos meses. En su galería P|ART IBIZA, convertido en uno de los centros de referencia del arte en Eivissa en muy poco tiempo, aún se puede visitar la exposición fotográfica de la propia Patrizia Longarini, titulada Olé. Una muestra que consiste en un acercamiento personal y simbólico hacia el mundo de la tauromaquia que permite al espectador contemplar desde otra perspectiva este arte tan arraigado en nuestro país.
Esta exposición se puede contemplar en P|ART IBIZA, situada en el número 299 de la carretera de Ca Na Negreta 299, de lunes a sábado, de 10.00 a 14.00 horas y de 16.30 a 20.30 horas.
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Iniciativa de todo pelaje y condición, una fusión entre el barroco de Dune y la expresividad del expresionismo escolástico de la academia de bele arti de groenlandia. Grandes y enormes artistas y sus respectivos bodr obras en una apuesta arriesgada digna de oceans eleven o de toma el dinero y corre pepelui. Una ves más nos ha sorprendido gratamente que nadie sufriera daño alguno en las venas del cerebro. ¡Grasias!