Las obras de reforma del puerto de Vila se están retrasando y es más que probable que no se cumpla el plazo fijado por la Autoritat Portuària de Balears (APB), que aseguró que el 23 de mayo se habrían culminado. La causa de la demora es que las baldosas destinadas a cubrir el pavimento de toda la zona no están llegando al ritmo previsto. Según reconocen desde la APB, la cantera proveedora de los adoquines - ubicada en Valencia - no produce suficiente cantidad para la demanda del port.

Ayer mismo llegó a Eivissa un barco cargado de baldosas, aunque la cantidad que se descargó sigue siendo totalmente insuficiente.

Un eventual retraso acarrearía consecuencias negativas en los comercios de la zona, que ven como la temporada se acerca y la fachada marítima está patas arriba. «El presidente de Autoritat Portuària (Alberto Pons) nos comunicó que las obras se iban parando a medida que había que embaldosar y nos confirmó que existía un problema con la cantera» comentaba ayer Joaquín Manuel Senén, presidente de los comerciantes de la Marina.

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Algunos de los propietarios de locales de la zona lamentan que los turistas no puedan pasear por las calles afectadas por las obras y que esa situación puede «terrible» cuando se acerque el verano.

Trabajadores

Otra de las preocupaciones expresadas por los empresarios de los negocios del puerto es de carácter laboral. Y es que advierten de que hasta que no puedan abrir y operar a pleno rendimiento no pueden contratar a la plantilla al completo y muchos de esos trabajadores son fijos discontinuos, a los que deben contratar un mínimo de seis meses.

La propuesta de la constructora contratada por la APB es que en las próximas semanas los operarios trabajen por turnos cubriendo las 24 horas del día, pero para que ello tenga sentido primero se debería garantizar una producción de baldosas suficiente.