VANESSA DÍAZ

A día de hoy es fácil encontrar en la gran mayoría de los establecimientos del Mercat Nou los mismos precios y productos que se ofertaban antes y durante la huelga de transportistas que tuvo lugar hace unas semanas. «Yo no me di cuenta de que había huelga», apunta Margalida Torres a la entrada al mercado.

Son muchos los comerciantes y consumidores de la zona los que acusan a los medios de comunicación de haber provocado la alarma entre los ciudadanos, una preocupación que, por lo general y tras haber vivido de cerca la situación, consideran totalmente injustificada: «No ha sido para tanto, los medios lo exageraron todo», comenta Sara Molina, que asegura que actualmente no existe ningún problema ni en cuanto a los precios ni en cuanto a lo que a la distribución respecta.

Por su parte, la opinión de los vendedores no difiere en exceso de la de sus clientes. Éstos afirman que los problemas que han podido tener a la hora de adquirir la mercancía han sido insignificantes. «Ahora nada nos impide acceder a los productos, pero antes tampoco porque éstos provienen de almacenes ibicencos», asegura Catalina Ferrer, propietaria de una de las fruterías de la galería.

Quizás uno de los sectores que pudo verse más perjudicado por las movilizaciones fue el de la pesca, sin embargo Estrella de la Riva, una de las vendedoras del Mercat, asegura que éso no ha hecho cambiar la situación actual «los precios se mantienen como antes y la oferta es prácticamente la misma», comenta.

En cuanto a la repercusión del paro en el precio de los artículos, tanto vendedores como consumidores aseguran haber percibido un ligero aumento en los mismos. Sin embargo, ambos sostienen que, tras la conclusión de la huelga, éstos han vuelto a situarse en las cifras habituales: «Todo cuesta lo mismo que antes y si algo ha subido se debe a la tónica general que siguen los precios», explica José Pérez, empleado de una carnicería.

Por último, la mayoría de los compradores afirman no haber variado sus hábitos de consumo pese a conocer las movilizaciones que los transportistas iban a llevar a cabo, algo en lo que los comerciantes no están de acuerdo. Éstos últimos opinan que, pese a que la huelga no afectó en gran medida a las islas, la alarma desatada entre la población sí que provocó que ésta acudiera de forma masiva a los puntos de venta para hacer acopio de alimentos como medida de prevención. Fue precisamente esa cautela la que, según los propios tenderos, ocasionó que las estanterías de varios establecimientos se vaciaran.