En julio, en plena temporada alta en Formentera, es posible sentarse a comer en un restaurante sin reservar o bien alquilar un coche, así como encontrar sitio en las principales playas.

Si la temporada del año pasado no cumplió las expectativas para muchos empresarios de Formentera, parece que este año el verano va por el mismo camino. Aunque algunos hoteleros reconocían ayer que la ocupación que están registrando es buena y bastante similar a la de ejercicios anteriores, una gran mayoría expresaba cierta preocupación por el descenso de visitantes.

A este respecto, desde la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios de Formentera (Pimef) se limitaron a señalar que la temporada «está siendo un poco irregular», por lo que tienen intención de celebrar en breve una reunión para analizar a fondo las posibles causas de esta situación. «La gente no está tranquila», insistieron.

En las encuestas de la Federación Empresarial Hotelera de las Pitiusas, la ocupación en un mes como el pasado junio llegó a bajar en Formentera hasta un 4,4% en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Repetidores

Lo cierto es que, dependiendo del tipo de establecimiento, la temporada está siendo bastante distinta para unos y otros. En el Hotel Sa Volta, en este verano de 2023 no están registrando grandes diferencias en relación a temporadas anteriores. «Somos un establecimiento pequeño y trabajamos con una clientela repetidora. Podemos decir que jugamos en otra liga y, por ello, podemos señalar que tenemos una ocupación bastante alta porque contamos con una clientela muy fidelizada», explicaron sus responsables.

Lo que sí ha llamado su atención es que este año no se están produciendo reservas de último momento o last minute. «Solíamos publicar en Internet cuando teníamos algún pequeño hueco y atraíamos así a mucha gente de Ibiza que puede escaparse un día a Formentera, pero este año está muy parado», lamentaron.

En su caso, no achacan este cambio a una subida de precios puesto que éstos prácticamente no han variado de un año a otro. «Imagino que la gente gasta menos y la escapada de una noche a Formentera es algo que se pueden ahorrar. Este verano se han recuperado las estancias largas, a diferencia de cuando el Covid que la gente venía dos o tres noches, pero están fallando las reservas de último momento», reiteraron.

De cara a agosto sus ventas son buenas y, si nada cambia, este hotel cerrará esta temporada con satisfactorias cifras de ocupación, avanzaron también.

En Apartamentos Castaví lamentaron que este año, en general, ellos sí están sufriendo un descenso de la actividad turística. «Al principio pareció que la temporada arrancó de manera normal, pero después en junio comenzó a frenarse. Ahora, hay algunos días con pocas reservas y bastantes cancelaciones», explicaron.

Reservas con cuentagotas

Según afirmaron, desconocen los motivos de esta particular situación: «Otros años hasta era difícil poder atender todas las llamadas y ahora hay momentos en que no suenan los teléfonos».
Para este mes, las reservas llegan «lentas» y, en su caso, a última hora, mientras que «antes el agosto se vendía solo».

Los responsables de estos apartamentos reconocieron «preocupación» y destacaron un hecho particular: están recibiendo muchas reservas que tachan de fraudulentas puesto que los clientes bloquean plazas durante horas y nunca llegan a confirmar.

Según puntualizaron, desconocen el objetivo de esta extraña práctica que afecta a más hoteles de Formentera. «Es algo llamativo», insistieron. En el Hostal La Savina aseguraron que, en su caso, esta temporada funciona bien, de manera similar a años anteriores.

En este punto es preciso recordar que el último Barómetro de Satisfacción Turística, realizado por el Observatorio de Datos de Formentera, planteó a finales del pasado año que el grado de satisfacción de los turistas que visitaron Formentera había sido del 93,8%, un 5,4% menos respecto a la temporada anterior. Desde el Consell relacionaron esta bajada de la satisfacción global con las crecientes quejas por la relación calidad-precio y la sensación de exceso de gente y saturación en la isla.

Por otra parte, antes de la actual temporada, desde la patronal hotelera expresaron su preocupación por el encarecimiento generalizado de los vuelos, un hecho que influye directamente en la llegada de visitantes a las Pitiusas.