Tras la investidura de Pedro Sánchez y la toma de posesión del nuevo Gobierno, empezará la ronda de reuniones de los presidentes autonómicos en Madrid con el presidente del Ejecutivo. El calendario aún no está cerrado por lo que se desconoce la fecha en que se celebrará el encuentro al que asistirá la presidenta del Govern, Marga Prohens. Arranca, para Balears, un nuevo periodo de cohabitación política –similar a los vividos con Cañellas, Antich y Armengol– al no existir coincidencia ente el presidente del Gobierno y la presidenta del Govern. Pero esta discrepancia entre Sánchez, secretario general del PSOE, y Prohens, presidenta del PP balear, no ha de ser óbice ni impedir la normalización de las relaciones entre los inquilinos de La Moncloa y el Consolat.

Una comunidad mal financiada

Sánchez y Prohens se deben a sus responsabilidades institucionales y, en consecuencia, debe imperar la lealtad institucional con voluntad de alcanzar acuerdos. Balears arrastra asignaturas pendientes de gran calado con el Gobierno del Estado, acentuadas por los sobrecostes derivados de la insularidad. El actual modelo de financiación autonómica, que perjudica al Archipiélago, debe ser revisado, una actuación que no puede demorar el Gobierno de Pedro Sánchez pese a la complejidad de dar respuesta satisfactoria a todas las comunidades. Pero las Islas no pueden seguir infrafinanciadas.

El REB, topado por la regla de minimis

Queda también por desarrollar el Régimen Especial aprobado en febrero del 2019, con reglamentos que siguen pendientes. El REB prevé unos incentivos fiscales para Balears similares a los concedidos a regiones ultraperiféricas como Canarias. Pero, al imponernos la regla de minimis de la UE, la deducción para inversiones queda topada con 200.000 euros por empresa durante tres años. Es un techo que no se aplica a Canarias. El sentido común y la insularidad aconsejan suprimir esta restricción en Balears.