EDITORIAL

Síntomas preocupantes

Ibiza |

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La sensación de temporada atípica, extraña y diferente que se extendía a principio de temporada entre el sector turístico se está constatando con datos como el paro, la ocupación hotelera y el tránsito de pasajeros por el aeropuerto de Ibiza. El mes más fuerte de la temporada turística se cerró con 4.028 personas sin trabajo, 103 desempleados más que hace un año.

En Ibiza, el paro creció un 2,3% y en Formentera aumentó un 11,3%, por lo que las Pitiusas se convirtieron en las únicas islas de Balears que vieron crecer el desempleo en pleno mes de agosto. A esto se suman los dos meses que lleva el aeropuerto de Ibiza viendo descender el total de pasajeros. En julio y agosto, el tráfico de viajeros en el aeródromo de es Codolar cayó un 3,2%.

En cuanto a la ocupación hotelera, la patronal hizo ayer públicos los resultados de su encuesta de ocupación: el mes pasado se cerró con una discreta caída del 1,5% y en el arrastre de temporada, de mayo a agosto, la ocupación ha descendido en todos los municipios y en las Pitiusas en su conjunto cayó un 1,13% hasta el 85,92%.

A principio de año, el Govern preveía un crecimiento del 4% del PIB de la economía pitiusa para este año. Por su parte, el BBVA alertaba en marzo de que la economía de Ibiza y Formentera empezaba a mostrar «síntomas de agotamiento».

A tener en cuenta

Separados, estos indicadores económicos son discretas caídas por las que no hay que alarmarse, pero si se analizan en su conjunto son, como mínimo, preocupantes. Los representantes institucionales y la patronal hotelera han adoptado un discurso tranquilizador, intentando no crear alarma en la sociedad, pero lo cierto es que estos indicadores económicos se deben tener en cuenta para reaccionar a tiempo y paliar el golpe.

Reflexión y medidas

A dos meses de cerrar la temporada turística, es preciso que las instituciones y las patronales del sector turístico se sienten para analizar qué ha pasado este verano y, sobre todo, qué se puede hacer de cara al año que viene. Es evidente que la economía y, por ende, el turismo han frenado su crecimiento y están en fase de mantenimiento, pero hay que reaccionar para evitar caídas mayores que las registradas esta temporada.