Imagen de recurso de una vivienda. | senivpetro-Freepik

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España es uno de los países que más turismo recibe y donde muchas personas mayores acuden para disfrutar de sus vacaciones y de su merecida jubilación. En algunos casos estos se llegan a comprar una casa, ya que disfrutan del país, pero en ciertas ocasiones se puede dar la vuelta a la tortilla a lo que se creía que sería una segunda residencia increíble.

Este es el caso de Phil y Anne Bulman, una pareja de jubilados de 71 años los cuales se compraron una casa por más de 245.000 en Costa Blanca (Alicante). Ellos creían que era perfecto, pero al final acabaron perdiendo este dinero por culpa de constructores fraudulentos, robos y una burocracia que terminó por arruinar su inversión, según cuentan desde Huffington Post. Cabe destacar, que ellos ya se mudaron a la zona en el año 2004 y ahora han regresado a Reino Unido.

Al jubilarse ambos pensaron en comprar algo en España y así lo hicieron en una parcela en Almoradí (Alicante) donde construyeron su hogar por 270.000 euros, ya que, según cuenta Phil a Daily Mail, era idóneo entre naranjos y limoneros. Además, quisieron invertir otros 22.000 euros en piscina y terrazas, así como construir una segunda vivienda en el terreno para su hija.

Todo iba bien, pero llamaron años más tarde a los constructores por repetidos problemas con la piscina por temas de papeles. En ese momento, los inspectores municipales que trabajaban en una propiedad vecina revisaron la parcela y vieron que la segunda casa y la piscina eran ilegales. «Nos dijeron que todo sería destruido a menos que pagáramos una multa considerable de 35.000 euros», explica Phil y al tratar de llamar a los constructores no daban ninguna señal. «Habíamos confiado en el constructor y no pedimos al abogado que revisara todos los documentos. Les mostramos todos los papeles y nos dijeron que todo era una tontería», apostilla el hombre.

Ante esta situación la pareja volvió a Reino Unido para trabajar y recuperar el dinero invertido. Además, alquilaron la casa de España, pero en 2015 el inquilino se convirtió en okupa al dejar de pagar el alquiler y volvieron con urgencia viendo cómo quedó su casa lamentablemente. «Nuestra casa y la de nuestra hija habían sido despojadas de todo. Solo quedaba un colchón pequeño, unas cuantas ollas y sartenes y algunos cubiertos», relata Phil. «Y estaba absolutamente sucio. Esto fue antes de que tuviéramos agua corriente y no parecía que hubieran tirado de la cadena del baño en los dos años y medio que habían pasado», añade.

En total, la pareja, para acondicionar la vivienda se gastó 8.100 euros y en 2018 la historia se repitió, ya que les habían quitado las puertas de seguridad y destrozado las del patio. «Se llevaron todo lo que tenía valor y no estaba atornillado. Todo era nuevo: televisores, microondas…», relata el hombre. Afortunadamente esta vez el seguro les cubrió una parte de los daños, pero la pareja cada vez se sentía más insegura.

Finalmente, la pareja en 2021 vendió la casa. De los 374.000 euros que se gastaron en total, en la venta recuperaron 186.000, por lo que en la vivienda habían hecho una inversión perdida de 245.000 euros. Cabe destacar, que les dijeron que no habían pagado suficientes impuestos municipales y todavía continúan esperando la factura.

Sobre toda esta experiencia Phil lo resume así: «Nos dejó con una muy mala sensación. Fue un sueño que se convirtió en una pesadilla».