Realidades de las bolsas americanas

| |

Valorar:

Son muchos los analistas que aseguran que la bolsa americana está cara. Y datos no les faltan (valoraciones, PER de Shiller, etc.), aunque también tienen potentes argumentos los que vaticinan lo contrario (reforma fiscal, nuevas tipologías de empresas, etc). Sin embargo, hay dos realidades que son muy objetivas.
Por una parte los resultados empresariales siguen sorprendiendo: empresas de la talla de Google, Verizon, Cocal Cola, 3M, Boeing, Bank of America, Johnson & Johnson o Goldman Sachs, por poner algún ejemplo, han presentado mejores resultados de los previstos inicialmente, mientras que cuesta ver compañías con capitalización alta que hagan lo contrario -malos resultados-.

Incluso Facebook, que ha estado en el ojo del huracán por sus problemas de seguridad y que arrastró hace algunas semanas a las bolsas americanas, ha sorprendido positivamente a los analistas tanto en beneficios como en ventas. En este caso, se esperaba que los problemas sufridos acarrearan dificultades al gigante norteamericano.

Este caso y el de los aranceles anunciados por Trump han motivado recortes, que proviniendo de los EEUU han impactado más a Europa. Pensándolo bien, ¿qué pesa más a las empresas, un escándalo de una concreta, por grande que sea, y unos aranceles con un impacto muy limitado, o que estas ganen cada vez más dinero y mejores sus previsiones? La respuesta es obvia, el problema es que, a veces, el inversor se olvida que cuando compra bolsa, compra empresas.

El segundo punto es la tendencia: a pesar de que, desde máximos a mínimos, los principales índices han sufrido descensos de más del 12%, en realidad no han variado su tendencia alcista, es más, están respetando niveles técnicos casi a la perfección.

El S&P ha hecho un doble mínimo en los 2.550; este es un soporte totalmente fiable, si bien antes (para los más cortoplacistas) estaría el 2.600, y después (para los más largoplacistas) el 2.400.
Por su parte, el tecnológico Nasdaq ha seguido una línea similar: en su caso el doble suelo es clavado, respetando una clara directriz y sitúa sus soportes en 6.300, 6.100 y 6.000-5.900.