Marí Mayans, los alquimistas del campo ibicenco

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Los hermanos Carlos y Bartolomé Marí Mayans.

Los hermanos Carlos y Bartolomé Marí Mayans.

13-11-2017 | Arguiñe Escandón

Cuando Juan Marí Mayans empezó a elaborar las primeras hierbas ibicencas de la familia Marí Mayans en 1880 no tenía empleados y producía con la intención de vender entre 8 y 16 litros. En la actualidad, Carlos y Bartolomé Marí Mayans continúan con éxito el legado que inició su tatarabuelo y dan empleo a una treintena de personas, sin contar puestos de trabajo indirectos, además de tener una producción anual que ronda los 400.000 litros. “La idea es seguir creciendo y generando empleo”, explican ambos empresarios ibicencos.

La tradición y el trabajo meticuloso y bien hecho se mantienen en esta empresa familiar: “Elaboramos los productos siguiendo las fórmulas manuscritas que nos dejó nuestro tatarabuelo. Es muy importante ser meticuloso en este aspecto, pues hoy en día cualquiera se puede comprar un buen alambique o el más moderno tren de embotellado, pero sin duda el secreto está en saber usarlo. Tenemos muchos años de experiencia y esto marca la diferencia”, explican Bartolomé y Carlos, quienes aseguran que la clave es poner pasión en lo que se hace.

Las proporciones de cada hierba, la tipología de las mismas y detalles del proceso de elaboración no se conocen con exactitud, pues en más de una ocasión les han intentado copiar. Eso sí, sin éxito: “Nos hemos encontrado con alguna anécdota de este tipo. Desde un producto que nos quieren convencer de que es nuestra marca blanca cuando no fabricamos para otras marcas, hasta otros casos más disparatados de productos totalmente distintos que insinúan que es una edición especial fabricada por nosotros para alguien en exclusiva. Al ser líderes en el sector que nos ocupa siempre estás expuesto a tratar de ser copiado o imitado. Nos gusta mostrar cómo trabajamos, pues es nuestra seña de identidad, pero nunca especificamos cantidades ni desvelamos los secretos clave de nuestros elaborados”, explican.

DIFERENCIACIÓN. La marca de la empresa, según relatan, son sus apellidos (“esperemos que así sea durante mucho más tiempo”, explican) y con la intención de diferenciarse de otros licores que utilizan envases parecidos han optado por lanzar y patentar una botella inspirada en la payesa ibicenca. “Este año hemos desarrollado una botella propia para todos nuestros formatos, desde miniaturas de cuatro centílitros hasta botellas de tres litros. El coste que nos supone es alto. Hemos considerado que no podemos presentar nuestra marca en una botella estándar o de gran tirada de fabricación. Aunque las etiquetas son un elemento diferenciador, queríamos dar un paso más allá”, explican.

En este sentido, reconocen que hay otras marcas de licores que usaban botellas parecidas a la suya “y las etiquetas con motivos y colores semejantes podían inducir a error. Así que tomamos la decisión de apostar por la exclusividad y modernidad sin renunciar a la tradición. El resultado es la botella que tenemos hoy en día, perfectamente reconocible y difícilmente imitable”. Estos empresarios quieren dejar claro que no embotellan para otras marcas y que si “la botella no es triangular y/o no pone Familia Marí Mayans, el licor no es nuestro”.

INTRUSISMO. Y es que el sector en el que se mueven no está exento de intrusismo. Para estos dos hermanos, el hecho de que muchos bares y restaurantes elaboren sus propios licores de hierbas no es intrusismo sino “una forma de conservar la tradición de la bebida pitiusa”. Pero el problema viene cuando hay mayoristas “que intentan dar gato por liebre, incluso sin tener relación alguna con Eivissa. Por desgracia, es nuestro pan de cada día y poco podemos hacer porque prácticas no acordes a la moralidad y buen hacer hay en todos los sectores”. Aseguran que en todos estos años de trayectoria nunca han denunciado a nadie, ya que “hay un organismo de control que, normalmente y más tarde que pronto, detecta este tipo de fraudes y los sanciona. Lo que pasa es que al día siguiente hay otro caso”.

El cien por cien de las hierbas que se utilizan para estos licores se recolectan en Eivissa y son “rigurosamente seleccionadas y analizadas para evitarnos sorpresas”. Estos dos empresarios utilizan todas las hierbas por separado y, según su “dureza”, se maceran, destilan, infusionan o ebullicionan. Según explican, los procesos son “sencillos” y la clave se encuentra en “la cantidad de planta y el grado alcohólico de cada proceso”. Las hierbas que utilizan son plantas aromáticas silvestres, por lo que el clima o la falta de lluvia no les afecta en el crecimiento.

Según explican estos empresarios, antes de que la legislación en publicidad sobre las bebidas espirituosas fuera tan “restrictiva”, las Hierbas Marí Mayans y la frígola “se promocionaban casi como remedios medicinales”. En este sentido, todas las plantas que se utilizan para crear estos licores tienen propiedades beneficiosas, como expectorantes, antitusivas, digestivas, para el dolor de cabeza... “sin embargo, por cuestiones más que obvias, está prohibido darle aspectos beneficiosos a una bebida espirituosa”, aseguran. Las especialidades de la casa son las hierbas ibicencas, la frígola (destilado de tomillo), la absenta y el palo (aperitivo tipo vermut elaborado a base de quina y genciana). Además, han creado una ginebra, Gin IBZ Premium.

El hecho de elaborar sus productos con hierbas tan concretas hace que se les diferencie a nivel mundial de otros tipos de licores: “Elaboramos licores de gran calidad, con plantas de un sitio en concreto y con propiedades concretas que no puedes encontrar en ninguna otra parte del mundo. El pertenecer a Eivissa y Formentera, lugar donde se abrió la primera destilería, nos ha ayudado mucho. Si tuviera que decir qué es lo que nos distingue a nivel mundial podríamos decir tranquilamente que somos únicos”, señalan ambos hermanos.

Con el paso de los años, este licor tan apreciado en Eivissa ha calado en los gustos de países europeos como Alemania, Italia, Bélgica, Holanda y Reino Unido y se está abriendo paso en lugares como Austria, Emiratos Árabes y Australia, que suelen ser conocedores de la isla. A menudo, a Bartolomé y Carlos les llegan fotos de gente disfrutando con hierbas Familia Marí Mayans en sitios tan lejanos como la India y “gente brindando viendo la aurora boreal en el círculo polar ártico; es muy emocionante”. Aunque, casi sin dudarlo, donde más se disfrutan a nivel internacional “con toda seguridad es en Suiza, Alemania e Italia”.

OFERTAS. El éxito de esta empresa es tal que han recibido numerosas ofertas de compra o bien de socios que quieren invertir en Hierbas Ibicencas Marí Mayans. “Hay de todo, desde gente dispuesta a invertir en parte o a quedarse con la totalidad de la empresa. También nos han ofrecido fabricar para grandes marcas o crear canales de distribución para las exportaciones. Sin embargo, a día de hoy declinamos todas estas ofertas pues sabemos dónde queremos llegar y cómo queremos llegar, sin perder la esencia de dónde venimos”.

Entre sus planes de futuro, y aunque no pueden ahondar en demasiados detalles, a medio plazo planean abrir una nueva destilería “con instalaciones punteras y una gran variedad de posibilidades que permitirán entrar y despuntar en otras facetas, además de la fabricación de espirituosos”.