Efe - SEÚL
El suizo Joseph Blatter acalló las voces de sus críticos con una
clara victoria en las elecciones a la presidencia de FIFA, en las
que obtuvo 139 votos frente a 56 del camerunés Issa Hayatou y 2
nulos en la primera votación del Congreso Ordinario, que aprobó el
presupuesto presentado para 2003. Blatter, apoyado por las grandes
Federaciones europeas (España, Alemania, Italia y Francia), salvo
Inglaterra, por la totalidad del fútbol sudamericano, la CONCACAF
casi al completo y algunos países de Africa y Asia, no necesitó la
segunda vuelta. Logró más de las tres cuartas partes de los votos
que establecen los estatutos ante un total de 197 votos
emitidos.
La votación de ayer permite a Blatter renovar el mandato que
obtuvo en 1998, cuando se impuso por mayoría simple al actual
presidente de la UEFA, el sueco Lennart Johansson, que renunció a
presentarse a la segunda votación. El dirigente suizo, de 66 años,
lleva 27 años ligado a la FIFA, de la que también fue secretario
general durante los últimos ocho años del mandato de su predecesor,
el brasileño Joao Havelange. La elección del presidente fue el
último punto del orden del día de una reunión que se prolongó
durante ocho horas, en la que volvieron a vivirse momentos tensos
que mostraron el enfrentamiento entre Blatter y su secretario
general, Michel Zen-Ruffinen, autor de un informe en el que acusa
al presidente de irregularidades.
Pese a la clara victoria de Blatter, el secretario general,
quizá el que más puede perder, fue el menos conciliador. «No pienso
dimitir, ¿por qué habría de hacerlo?» dijo Zen-Ruffinen, quien
afirmó que se alegraba por Blatter, aunque se mostró pesimista ante
el restablecimiento de la paz y la unidad que se propone el
presidente. Issa Hayatou, cuya llegada al hotel Hilton le delató
como un «novato» en estas lides, apostó por la colaboración. «El
veredicto ha sido muy claro y felicito a Blatter que desde ahora
puede contar con mi colaboración como en el pasado».
También en tono conciliador se manifestaron los otros
vicepresidentes que han denunciado a Blatter. Desde Lennart
Johansson, que recordó su derrota de hace cuatro años en París,
hasta el surcoreano Chung Mong-Joon, que apostó por colaborar, y el
escocés David Will, el más crítico con las cuentas de Blatter.
David Will ya suavizó su tono cuando intervino ante el Congreso de
la FIFA al que pidió la aprobación del presupuesto de 2003
provisionalmente, hasta que la comisión de Auditoría Interna
reanude sus trabajos y retome de nuevo el tema. El Congreso aprobó
por aclamación las cifras para 2003, que prevén unos beneficios de
244.100 millones f.s, unos gastos de 354.800 millones f.s y un
déficit de 110.700 millones f.s., y el proyecto para los siguientes
años hasta el 2006, aunque las cuentas se revisarán anualmente.
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