Efe X MADRID
Real Madrid y Barcelona afrontan el partido decisivo de la
semifinal de la Liga de Campeones con las mismas urgencias:
conseguir el pase a la final de Glasgow y de paso salvar la
temporada. El madridismo se siente ganador de la eliminatoria, tras
el 0-2 del Camp Nou, pero el mismo sentimiento de euforia se vivió
con motivo de la final de la Copa del Rey, contra el Deportivo de
La Coruña, y la decepción fue descomunal. Por eso nadie en el
vestuario quiere hablar de euforias y de que el partido vaya a ser
un trámite. Al contrario, todos los jugadores y Vicente del Bosque,
el primero, han comentado en los días previos que el equipo saldría
a por la victoria desde el primer momento. Y una buena prueba de
que no hay la menor confianza en el Real Madrid, es que Del Bosque
ha decidido llamar a Javier García Portillo, el goleador de los
equipos inferiores, para que esté en el banquillo, ante las
ausencias, por lesión, de los delanteros Morientes y Savio. «No
quiero mirar al banquillo, si las cosas se tuercen, y no tener
soluciones», observó el entrenador.
También se han quedado fuera de la convocatoria, aunque por
motivos técnicos, Iván Campo, Geremi y Celades. La alineación está
prácticamente confirmada, toda vez que Del Bosque volvió a entrenar
con el mismo once. Y lo que aseguró el entrenador es que el equipo
«jugaría como siempre lo hace en el Bernabéu». «No es el momento de
inventar nada, ni de intentar sorpresas que puedan ser
perjudiciales para nuestros intereses. No vamos a jugar en función
del 0-2 que tenemos a favor, aunque otra cosa es que lo tengamos en
cuenta», dijo Del Bosque.
En Barcelona se ha insistido estos días en que el equipo saldrá
en el Bernabéu al ataque, debido a que debe remontar el 0-2
encajado en la ida, pero que se debe mantener la cabeza fría y
evitar descuidar mucho la defensa, lo que podría ser definitivo
para la eliminatoria. La previsión es que el técnico azulgrana,
Carles Rexach, planteará una defensa de cuatro jugadores, en la que
Francesco Coco sería el encargado de marcar a Luis Figo, en lugar
de arriesgar de principio con sólo tres hombres. Respecto al
partido de ida disputado en el Camp Nou, el Barcelona ha recuperado
a Carlos Puyol, que ha superado la elongación muscular que sufría,
y a Xavi Hernández, quien entonces se encontraba sancionado. El
primero será fijo como lateral derecho, pero el segundo podría ser
sacrificado, como ha sucedido en otros muchos partidos, en
beneficio de un centro del campo más poderoso físicamente.
Rivaldo volverá a ser baja, como entonces, debido a que no se ha
recuperado todavía de la distensión del ligamento colateral interno
de su rodilla derecha. En la convocatoria del Barcelona ha sido
novedad el regreso de Sergi Barjuan, tras estar de baja los dos
últimos meses debido a un doble esguince en su tobillo izquierdo, y
de Dani García, tras pasarse prácticamente toda la temporada en
blanco debido a una serie sucesiva de lesiones. Ante su falta de
ritmo, es previsible que Sergi no juegue, mientras que Dani tiene
todos los números para quedarse en la grada, salvo que Luis Enrique
Martínez, aquejado de molestias en el músculo semitendinoso de la
pierna derecha, cause baja a última hora.
Precisamente las mayores dudas de Carles Rexach están en si
podrá contar o no finalmente con Luis Enrique. Si juega el
asturiano, que previsiblemente se alinearía como media punta,
Patrick Kluivert y Javier Saviola podrían ser los dos delanteros.
De lo contrario, Kluivert podría ser el media punta y Overmars y
Saviola los jugadores más avanzados. Los futbolitas azulgranas han
insistido durante los últimos días que las opciones de levantar la
eliminatoria pasan por marcar un gol con rapidez y poner nervioso
al Real Madrid. Ese será su gran objetivo, de ahí que se espere a
un equipo con una clara vocación ofensiva y que busque el área de
César desde el primer minuto de partido. No hay más remedio.
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