Cala Nova es una playa de dimensiones considerables, alrededor
de 250 metros, que se divide en dos zonas: la más cercana a es
Canar, llamada Cala Nova, y la zona más cercana a Sant Carles,
conocida como Punta Verde. La primera de ellas es la que cuenta con
mayor longitud y por ellos una mayor presencia de tumbonas, todas
ocupadas por una gran mayoría de grupos de familias de turistas de
distintas nacionalidades hospedados tanto el los cercanos hoteles
de es Canar como en el cámping de esta localidad.
La zona de Punta Verde, separada por un saliente rocoso, es de
menores dimensiones y cuenta con muy pocos metros de arena que,
según sople el viento de Levante, puede incluso llegar a
desaparecer. Es quizás esta zona de Cala Nova la que cuenta con
rincones más independientes, la mayoría de ellos entre rocas, a la
hora de tumbarse en una hamaca, uno de los servicios con los que
cuenta esta playa además de cinco restaurantes y la vigilancia de
dos socorristas de Cruz Roja, Salvador Morillo y Jorge Viñas.
«Cala Nova todavía es bastante verde y al estar tan abierta al
mar suele tener mucho oleaje porque aquí sopla casi siempre el
viento de Levante por eso es apta para la práctica del surf»,
explicó Salvador Morillo. «Los domingos también viene mucha gente
de es Canar y Santa Eulària», añadió Jorge Viñas quien, junto a su
compañero explica que antiguamente la división entre Cala Nova y
Punta Verde no existía: «La erosión y las mareas han dividido la
playa en dos», comenta. Un sendero que discurre desde es Canar
comunica ambas zonas de esta playa y, en Punta Verde, enlaza con
otro camino de pies que lleva al paseante hasta Cala Llenya en 15
minutos. E.Estévez
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