Inma Cuesta ejerce de guardiana de la posidonia a bordo de los botes de Greenpeace

| Formentera |

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La actriz Inma Cuesta bucea sobre una pradera de posidonia.

La actriz Inma Cuesta bucea sobre una pradera de posidonia.

28-07-2018 | @greenpeace_esp

La actriz Inma Cuesta ha ejercido de guardiana de la posidonia a bordo de los botes de Greenpeace durante los días 28 y 29 de julio, con el objetivo de monitorizar la presencia de barcos fondeados en ese lugar. La organización, junto a las organizaciones GEN-GOB, Oceana y Terraferida, ha organizado el primer muestreo social de amenazadas a la posidonia en las Islas Baleares.

«Las praderas de posidonia son uno de los mayores tesoros del Mediterráneo. Es nuestro deber protegerla y salvaguardarla de los peligros a los que está sometida. Me siento muy emocionada de poder ayudar a Greenpeace y al resto de organizaciones en esta importante labor. Convirtámonos en guardianes y guardianas de la posidonia», ha declarado Inma Cuesta. En el muestreo también han participado los youtubers Jonan Wiergo y Melo Moreno (Yellow Mellow), que han transmitido el mensaje de la actriz a través de sus redes sociales.

Según Greenpeace, la posidonia, con más de 100.000 años de antigüedad, es el organismo vivo más longevo del mundo y, sin embargo, continúa siendo una «gran desconocida».

Además, la organización indica que entre sus «numerosos beneficios», las praderas de posidonia proporcionan refugio para el desarrollo de gran cantidad de especies de interés comercial, proporcionan protección de la línea de costa ante la erosión por el oleaje, absorben el CO2 y liberan oxígeno, actuando como pulmón del Mediterráneo y contribuyen a mitigar los efectos del cambio climático.

De la misma manera, su relevancia para el desarrollo económico y social del país es directamente proporcional a su vulnerabilidad, debido a que una vez que se destruye, los daños pueden ser «irremediables». De hecho, en Baleares se ha estimado que las praderas de posidonia aportan un valor ambiental de 4.000 millones de euros tan solo en fijación del dióxido de carbono y que cada hectárea aporta 14.000 euros al año, según indica Greenpeace.

«Hay días de verano que se pueden contar hasta 900 barcos atracados frente a una sola playa de Formentera. A nadie se le ocurre aparcar un camión en mitad de un bosque maravilloso de Picos de Europa; sin embargo, en las praderas de posidonia fondean barcos y yates con anclas enormes que destrozan este pulmón del Mediterráneo», ha declarado la bióloga marina y responsable del Área de Biodiversidad de Greenpeace Pilar Marcos.

«Tenemos que proteger de manera efectiva esta maravillosa fuente de riqueza de nuestras playas», ha concluido Inma Cuesta.

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