Ironía y crítica social en la obra de Vicenç Ochoa en Es Polvorí

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El mallorquín Vicenç Ochoa con dos de sus fotografías.

El mallorquín Vicenç Ochoa con dos de sus fotografías.

10-09-2017

El artista plástico mallorquín Vicenç Ochoa inauguró el pasado viernes una exposición de fotografía titulada La isla Horizonte, en el espacio cultural Es Polvorí que tiene la Fundació Baleària en Dalt Vila y que se podrá contemplar hasta el próximo 30 de septiembre.

Ochoa vive entre Mallorca y Cuba desde hace diecisiete años y ha sido reconocido internacionalmente por mostrar en sus imágenes las dos culturas, tratando temas como la crítica social y política, la insularidad o el entorno natural, siempre cargadas de ironía y denuncia social y haciendo un paralelismo entre su isla nativa, Mallorca, y su isla adoptiva, Cuba. Su obra también está influenciada por sus vivencias personales como el amor o el desamor.

El artista explicó a PERIÓDICO de IBIZA Y FORMENTERA que «esta sociedad globalizada que nos han impuesto ha mermado nuestras capacidades emocionales en detrimento de las costumbres arraigadas y que cada vez es más individualista y solo nos queda como refugio la cultura y el arte, la introspección. Además, añade que necesitamos sociedades emocionalmente fuertes y nos hace falta autocrítica».

Por otra parte señala que «ha escuchado las demandas de la gente y le han ayudado a entender que a pesar de las situaciones decepcionantes queda gente con inocencia e ilusión que aún mira al horizonte esperando que la luz los guíe».

En todas las fotografías aparece la modelo cubana Yulissa que «representa la inocencia y la esperanza». Siempre surge de la oscuridad y es iluminada por luces que representan metafóricamente la ilusión. El artista recalca que «en las fotografías no hay postproducción, no utiliza el retoque digital. Los materiales que utiliza para la composición de las fotos provienen del mundo industrial que critica con una cierta ironía y que les confiere otra lectura y otra imagen. Son materiales como las luces que iluminan los árboles de Navidad. Ochoa señala que «tiene que tirar las fotos de forma muy rápida, en la oscuridad no ve a la modelo, trabaja de una forma muy intuitiva y con una gran complicidad con ella. Las luces son el horizonte en donde está depositada la esperanza, la mirada retadora de la modelo expresa su afán de superación y de mejorar».

El artista destaca una fotografía en la que «la modelo se come literalmente las luces para expresar metafóricamente como esta ilusión y esperanza es la que alimenta y hace vivir».

Por último, la exposición consta de una serie de obras compuestas por botes de cristal por parejas, en cuyo interior introduce elementos del mundo industrial, los manipula y da otro sentido que también le sirven para hacer crítica social y para ofrecer otra mirada. Por ejemplo, una de estas composiciones está formada por un bote en cuyo interior se encuentran cerillas, que representan la pasión, que puede encenderse y explotar y el otro bote está lleno de cartas con la tapa atravesada por un cuchillo que significa el descontrol al que puede llevar esta pasión, a la traición o incluso a la violencia de género.

Vicenç Ochoa es pintor, escultor y fotógrafo. Nació en la localidad de Alcúdia (Mallorca) en el año 1963 y cuenta con más de veinte años de trayectoria profesional. Ha realizado más de veinte exposiciones individuales y casi cuarenta colectivas a lo largo de estos años. Su primera muestra fue en 1989 y hasta ahora no ha parado de mostrar sus creaciones.

Ha sido galardonado en numerosas ocasiones: Premio Sa Nostra del VI Certamen de Pintura (Mallorca, 1992), Primera Mención de Honor en el II Certamen Internacional de Pintura (Mallorca, 1993), Primer premio XVI Certamen Internacional de Fiestas de la Vendimia (Mallorca, 1994) o Primer Premio Fira 97 (Mallorca, 1997).

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