«La ‘cançó redoblada’ es lo más original del folclore pitiuso»

| Eivissa |

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11-05-2017

En 1952 Alan Lomax, uno de los grandes estnomusicólogos y recopiladores de música tradicional de todos los tiempos, fue enviado por la BBC y Columbia Records a un congreso de música folclórica que se celebró en la plaza de toros de Palma. Aprovechó su estancia para acercarse a las Pitiusas y grabar canciones y tomar apuntes de muchos aspectos del folclore pitiuso. Sus papeles, fotografías y materiales acabaron en la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos y en la neoyorquina Association for Cultural Equity (www.culturalequity.org).

Estas recopilaciones son muy importantes y de ese fondo documental se encarga Judith Cohen, una mujer que conoce muy bien Ibiza y el folclore ibicenco ya que ha escrito varios libros y artículos. Cohen es etnomusicóloga y además una intérprete de música tradicional de reconocido prestigio. En sus conciertos se suele acompañar con la viela de arco medieval, el laúd árabe y las percusiones árabes y portuguesas así como el dulcimer americano, la flauta dulce, el pito y tamboril.

—¿Cómo se originó su interés por el legado de Alan Lomax?
—Casi por casualidad. Los etnomusicólogos conocemos todos el trabajo de Lomax: sus recopilaciones, su «cantometrics», «choreometrics» y «parlametrics», incluso sus actividades como músico y activista.... Lomax era un gigante. Yo conocía algunas de sus grabaciones de España gracias un disco vinilo en la biblioteca de la Universidad.

—Ese fue el principio de su interés por Lomax, que tantas piezas de folclore recogió en las Pitiusas. ¿Pero cómo se afianzó el mismo?
—Mucho después, creo que hacia 1998 o 1999. Investigando el uso de la música sefardí y la música medieval en la Festa da Istoria de Ribadavia, en Galicia, hablaba con un colega que me dijo que «alguien» había grabado cosas en Ribadavia en los años 50, y me di cuenta que había sido Lomax. Estando en Nueva York, cuando la colección todavía no estaba en Washington, llamé al archivo y pasé una tarde muy agradable con Anna Lomax Wood. Hablábamos de mis experiencias y aventuras en España desde 1970, y me invitó a investigar los papeles y grabaciones de Lomax. El resultado es que en 2011 fui elegida como la primera becaria Lomax en la Biblioteca de Congreso.

—¿Qué nos puede decir del recorrido de Lomax por Ibiza?
—Creo que ya se sabe bastante. No había pensado quedarse en España más que para el Festival Certamen de Folklore en Palma, pero después de recorrer varios pueblos de Mallorca, cogió el barco y empezó un trabajo corto pero intensivo en Ibiza y Formentera. Le ayudaba el gran pintor Portmany, a quién le había conocido en Mallorca cuando tenía una exposición. En Ibiza, conoció Vila y Sant Josep sobretodo.

—¿Cómo era la Ibiza de Lomax?
—Creo que los lectores de PERIODICO de IBIZA Y FORMENTERA lo saben mucho mejor que yo. La Ibiza de los cincuenta, los que la han vivido, la conocen perfectamente. De todas formas, era 1952, antes de las discotecas y de que el aeropuerto abriera para vuelos comerciales, antes del Hippie Market....

—Por cierto, ¿Cómo fue la relación entre Lomax y mossèn Macabich?
—No se saben muchos detalles pero parece que fue muy cordial porque ambos tenían mucho interés por la cultura ibicenca.

—¿Dónde dormía, qué amigos hizo, cómo era un día normal de Lomax en Ibiza?
—Todavía no estaba con su compañera Jeannette Bell, Pip, que vivía en Inglaterra. Mantuvo amistad con Portmany durante un tiempo, después de volver a Francia y a Inglaterra. Un día «normal» para Lomax sería como dos o tres días «normales» para casi todos los demás seres humanos. Trabajaba muchísimo. No sé cuánto tiempo dedicó a recorrer la isla…

—¿Qué aspectos folclóricos y musicales destacaría usted de la isla Pitiusa?
—No le puedo decir más que otros que han estudiado la música de las Pitiusas. Pienso que la cançó redoblada seguramente es lo más original y aunque la técnica glottal existe en otras culturas y en zonas de Iran y partes de Siberia, que yo sepa es el único lugar donde se emplea de esa manera, con un esquema muy concreto para la letra, muy sofisticada, incluso cuando era compuesta sin escribir, y con cada verso tan logogénico seguido por ese sonido tan físico.

—¿Qué otra pieza destacaría del folclore pitiuso?
—Las caramelles, con la mezcla del ornamento glottal, la letra arcáica y la melodía de la flauta completamente diferente. Como etnomusicóloga, me fascina el contraste entre las músicas modernas y las arcaicas. Mi hija hizo conmigo el estudio de estos dos mundos hace años.Ella se ocupaba de la etnomusicología de las discotecas.

—¿Y de Lomax en Formentera?
—Pues lo mismo.... Lomax empezó en Formentera, precisamente en La Mola, donde cuando me presenté por primera vez en el 2001, se acordaban bien de su visita.

—Usted va a publicar próximamente los cuadernos de campo de Lomax en Ibiza y Formentera. Sucintamente, ¿qué novedades van a aportar?
—Los cuadernos son de todo su recorrido en España, no solamente por las Pitiusas. Las Pitiusas serán un capítulo entre varios. En cada capítulo, combino mis propias experiencias siguiendo los pasos de Lomax aquí y allá, entrevistando a la gente, con su diario.

—¿Qué es lo que más le gusta de Ibiza?
—Podría decirle muchas cosas pero creo que al final lo que más me gusta cuando viajo es la buena gente que llego a conocer. Y en Ibiza y Formentera, son muchos los que aprecio. Claro, me encanta Dalt Vila, aunque ahora que se va quedando casi sin habitantes de los de antes. No soy muy playera, prefiero los pueblos o Las Salinas en febrero con sus montañas de sal que se parecen a la nieve de mi tierra natal, Canadá. Es una pena que haya tanto turismo, tantos hoteles grandes y feos, y que la cultura de las discotecas haya llegado a ser tan imponente....

—Alguna experiencia ibicenca suya especial…
—Me tocó por casualidad estar en la isla durante la protesta contra la autovía, y participé. Me ha gustado mucho Ibiza en invierno, sin tanto turismo. Recuerdo que un año preparaba un libro de cocina y me interesó mucho la Salsa de Nadal y filmé a una mujer preparándola desde el principio. Pues eso, más que nada me gusta la gente. Haciendo trabajo de campo recopilando folclore, he podido conocer a muchos foravilers y a mucha gente de Vila. Me han ayudado mucho y han tenido mucha paciencia y generosidad, gracias a ellos he podido aprender y profundizar mis conocimientos y entendimientos de esas dos islas.

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