Patronal, sindicatos y Govern tienen que concretar y buscar fórmulas para determinar cuántos empleos se tienen que asignar para cada trabajo específico en la hostelería. Las camareras de piso son el colectivo más afectado.

En el inicio de otra temporada turística que se prevé de récords, los sindicatos denuncian abusos laborales en establecimientos hoteleros y de restauración de Mallorca por los «excesos» en las cargas de trabajo que tienen que afrontar los trabajadores, que el secretario de la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo de UGT (FeSMC-UGT), Antonio Copete, califica de «bestiales».

El Govern muestra su preocupación y afirma que «los casos puntuales se tienen que denunciar ante Inspección de Trabajo y ante los juzgados», según señala la directora general de Treball, Economía Social i Salut Laboral, Isabel Castro.

La patronal hotelera puntualiza que todas las empresas «deben de operar de acuerdo a lo que marca la legislación vigente. No tenemos constancia de irregularidades, pero tampoco podemos decir que no sucedan».

Escenario

Este escenario se produce a los pocos meses de la entrada en vigor del nuevo convenio de hostelería, que sindicatos y patronal firmaron a finales del año pasado y que contempla un incremento salarial del 17,5 % en los próximos cuatro años. Este convenio, además, fija una serie de medidas para vigilar las cargas de trabajo, que ahora tendrán que ponerse en marcha.

En concreto, el convenio establece que Govern, sindicatos y patronales vigilarán las tareas que puedan suponer sobrecargas físicas. Así, se acordó que la Conselleria de Treball y la Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales en la Hostelería se coordinarían para elaborar un estudio técnico que analizara las condiciones laborales en el sector y que constituirá un instrumento válido para evaluar de forma más eficaz los efectos de las cargas de trabajo.

Copete puntualiza que hay empresas que no contratan a los trabajadores que tocan: «Las plantillas en algunos hoteles son están bajo mínimos y con cargas excesivas, en concreto las camareras de piso. Se reducen plantillas para bajar costes de producción. La gente aguanta por una cuestión de supervivencia económica, pero hay empresas que si pueden contratar menos trabajadores para realizar cualquier tipo de función laboral, lo hacen sin ningún tipo de contemplaciones y esto es lo que hay que erradicar como sea».

Añade que en la firma del convenio se llegó al acuerdo de llegar para establecer las cargas de trabajo y determinar cuántos trabajadores se necesitan para cada función o servicio en la oferta de hostelería.

En los últimos años el colectivo de las camareras de piso, popularmente conocidas como las kellys, es el que más se ha organizado para denunciar su situación. Critican que las estancias más cortas, las ampliaciones de las zonas comunas y un mayor número de camas, sin más personal, ha repercutido en su salud.

EL DATO

137.000 EMPLEOS EN EL SECTOR DE HOSTELERÍA EN BALEARS

En el sector de la hostelería balear trabajan 137.000 personas y engloba a más de 10.100 empresas de hostelería, restauración y salas de fiestas.