Solidaridad

Vía Oberta a Nepal hace un llamamiento extraordinario a la cooperación a la sociedad ibicenca

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Elena y Natalia, de la ONG ibicenca.

Elena y Natalia, de la ONG ibicenca.

06-12-2017
Vía Oberta a Nepal hace un llamamiento extraordinario a la cooperación a la sociedad ibicenca

La ONG ibicenca Vía Oberta necesita financiación para reparar la contaminación del único suministro de agua de la región nepalí de Kaskikot-Lauruk, donde la organización lleva más 12 años operando.

Este próximo domingo voluntarios de Vía Oberta partirán hacia la población de Lauruk donde aguarda la contraparte, los voluntarios que residen en el pueblo, quienes esperan recibir las ayudas necesarias para arreglar el único recurso acuífero disponible para unas 1.000 personas.

Elena estudió Administración y Finanzas y Marketing, es la contable de Vía Oberta y ante la desesperante situación hace un llamamiento a la solidaridad, «la contraparte necesita herramientas para construir canalización, no llega el agua potable y el único estanque existente está contaminado lo que provoca que la población caiga enferma».

La ONG, 100% ibicenca, lleva más de 12 años realizando proyectos en esta región. Sus líneas de trabajo tienen por objetivo la reducción de la desnutrición infantil y adulta, la creación de casas de acogida que, como comenta Elena, «es el proyecto más relevante y ahora alberga a unos 50 niños y niñas», la escolarización de menores y la alfabetización de adultos, la asistencia sanitaria y la formación profesional para mujeres maltratadas y abandonadas, entre otras actuaciones.

«Durante todos estos años se ha hecho el taller de mujeres, para dotarlas de autonomía y empoderarlas en un país donde sufren mucho. Después llegó la escuela nocturna o el proyecto de la granja en la misma casa de acogida, con huertos para enseñarles a todos a ser auto suficientes” explica Elena, que además señala que la organización “ayuda en todos los ámbitos, lo que se necesite y aunque lo urgente ahora es el tema del agua hace falta también globalizar todo en un mismo espacio y necesitamos construir un edificio multicultural».

Dormir en cabaña

La contable de Vía Oberta puntualiza que su valor más preciado como ONG es «trasladar el mensaje de que el 100% de las ayudas van a parar ahí y nosotros queremos demostrar eso» y explica porqué decidió formar parte del equipo: «Yo empecé sabiendo que lo iba a pasar muy mal; duermes en una cabaña y cubres todos tus gastos, pero lo importante es eso, que todo el dinero que recibe la ONG se invierte en lo que de verdad hace falta y por eso me involucré con ellos».

Y es que, todos los proyectos que Vía Oberta realiza pueden consultarse a través de varios canales. De hecho, Natalia se ocupa de documentarlo y difundirlo todo. Esta arqueóloga y titulada en Marketing también comparte el contenido de la web corporativa en las redes sociales y en su blog personal ‘On Ibiza Clouds’. Asimismo, su compañera Elena es la directora de la revista ‘Aarti. La Guía Sana de Ibiza’ en la que también se hacen eco y publican artículos para hacer crónica de todo ello. «Documentamos cada proyecto realizado en el pueblo, como mostrar cómo se llevan a cabo las obras de canalización o la construcción del edificio multicultural», remarca Natalia, en una actividad que tiene como objetivo dotar de máxima transparencia a la ONG.

Sin embargo, a su incansable labor de mejorar la calidad de vida de numerosas personas se le añaden las dificultades financieras propias de cualquier pequeña ONG. Con menos de diez colaboradores fijos Vía Oberta se abastece de donaciones privadas y en la actualidad trabaja para encontrar otras herramientas de financiación a través del ‘crowfounding’, la Feria del Voluntariado, o las subvenciones que otorga Fons Pitïus. «La verdad es que se está haciendo muchísimo con muy poco dinero», lamenta Elena, que añade que «hacemos maravillas con los números y si tengo que comer manzanas cada día, pues lo hago».

«Lo más importante es trasladar el mensaje de que el 100% de las ayudas van a parar ahí y nosotros queremos demostrar esto».

Ser voluntario

«Ir de voluntario no es ir de vacaciones», aclara Elena, que este próximo año permanecerá casi un mes en Nepal para hacer la cosecha del arroz, entre otras cosas. Acostumbrados a nuestro estilo de vida confortable, lo que sucede en muchas ocasiones es que algunos de los que van a colaborar se dan cuenta de la ingente cantidad de voluntad y trabajo que se requiere y abandonan, «entonces este año hemos diseñado otro plan orientado a lo que llamamos ‘turismo solidario’ en el que hay varias opciones. Puedes o bien donar dinero y hacer turismo durante tu estancia en la que facilitamos vivienda o invertir ese tiempo haciendo las labores propias de voluntariado», apunta la contable de Vía Oberta.

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