Remolacha para acabar con los chicles

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Un operario de Cespa pasó ayer por la mañana la nueva máquina por el bulevar Abel Matutes, donde pudo retirar numerosas manchas de chicle del pavimento.

Un operario de Cespa pasó ayer por la mañana la nueva máquina por el bulevar Abel Matutes, donde pudo retirar numerosas manchas de chicle del pavimento.

13-10-2014 | (c) Sergio G. Canizares

El departamento de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Vila ha incorporado, a través de la empresa concesionaria del servicio de limpieza de la ciudad, Cespa-Ferrovial, una máquina específica para la retirada de chicles pegados en las vías públicas.

Consiste en una mochila que lleva en el interior un aerosol de gas que genera presión, además del ingrediente principal: un producto natural a base de remolacha.

La técnico de Medio Ambiente, Sandra Romero, destacó que «no es tóxico», por lo que facilita su utilización en la vía pública. Además de ser biodegradable, el uso de la remolacha se debe a que «reacciona bien con las resinas del chicle». «Con la presión, la temperatura y el cepillo del tubo, se eliminan completamente», apuntó Romero, que recordó que «se necesitan entre 20 y 30 segundos para retirar un chicle», dependiendo del tipo de pavimento.

Resultados

Así, según el estudio que han realizado de su rentabilidad, calculan que diariamente se pueden eliminar hasta 1.500 chicles en las cinco horas y media de la jornada laboral del operario.

El nuevo sistema, que ya se usa en otras ciudades, es pionero en Eivissa y en verano se hicieron las primeras pruebas para comprobar si funcionaba.

La semana pasada se estrenó en la avenida Isidor Macabich, haciendo hincapié en las paradas de autobuses y los Juzgados, «donde se acumulan más chicles» y ayer el operario inició los trabajos en el bulevar Abel Matutes. La intención ahora es continuar en plazas y parques hasta pasar «por toda la ciudad».

La técnico de Medio Ambiente recordó que «la vida media de un chicle es de cinco años», por lo que incidió en la importancia de la colaboración ciudadana para mantener limpias las calles porque hay «muchos chicles acumulados». «Cuando tiramos un chicle, a parte de las incomodidades de pisarlos, es el tiempo que tarda en degradarse y la sensación de suciedad que da», señaló.

La alcaldesa de Vila, Virginia Marí, ya avanzó cuando asumió el cargo que la limpieza de la ciudad era una de sus prioridades. De hecho, una de sus primeras acciones fue acordar con Cespa el refuerzo del servicio de limpieza con la incorporación de maquinaria nueva y la adaptación de efectivos a las necesidades de cada zona. De momento está intensificando la limpieza con un servicio alterno de agua a presión en zonas céntricas, como el paseo de Vara de Rey, y ahora con la incorporación de esta nueva mochila novedosa en Eivissa para acabar con los chicles de la ciudad.

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Pepita
Hace más de 4 años

Un operario que trabaja unas cinco horas y media ¿? A 1.500 chicles al día !!! Vale mejor uno que nada. Pero es que cuando termine Isidoro Macabich ya puede volver a empezar. Tendría que haber uno por barrio por lo menos en el centro de Vila y otro para los barrios periféricos. Noticia de precampaña para ganar puntos como la del rescate del gatito, de momento humo

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mk22
Hace más de 4 años

Me parece genial. Pero tenemos unos policías que de vez en cuando no estaría mal que empezaran a denunciar a la gente que vea por la calle tirar colillas, chicles, plásticos, no recoger las heces de los perros. Nos quejamos de suciedad, pero los mayores cerdos están entre nosotros.

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