OPINIÓN | Jesús García Marín

La batalla telemática de Waterloo

| Eivissa |

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La ocurrencia de Junqueras?: la bicefalia. O sea que Cataluña tenga un presidente real que pueda ir a la plaça Sant Jaume, aunque ya no se cobre allí el 3% directamente, y luego tenga otro simbólico que sería Puigdemont. Sin gobernanza directa, no van a tener dinero para seguir con su infinita hoja de ruta. Y también sabe Junqueras que lo del president en el exilio renta lo suyo, claro que esta jugada en principio astuta le ha salido mal porque Puigdemont la ha aprovechado para sus fines; es decir, dado que el president real, el “legítimo”, el avalado por el 155, es él, pues es él quien desde Waterloo tiene que dar órdenes a un gobierno títere, a un Parlament títere y a una sociedad entera títere; vamos que Puigdemont es como De Gaulle cuando llevaba la Resistencia Francesa por control remoto. Hay que reconocer que este president, que a mí en lo personal me cae bien, tiene una capacidad de fabulación grande y también que su ingeniería política es notable, su capacidad para crear instituciones en la nube es prodigiosa y, encima, aumentan sus votantes mientras sus correligionarios no se lo pueden quitar de encima dado que si alguien tiene la legitimidad de la República Catalana de Su Casa ese es Puigdemont. De modo que el potaje que tienen montando los JxNOjunts es realmente espeso. Cuando proclamaron con luz y taquígrafos su República, de esa junta vecinal surgió un president que es Carles y es Carles el verdadero jefe de Tractoria. ¿Y entonces?: ¿lo dejamos tirado porque no nos queda otra que poner un presidente que pase por el tubo de la legalidad española, mientras el verdadero president lo tenemos en Bélgica leyendo tebeos de Tintín?: esa es la batalla telemática de Waterloo.

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