En Ibiza siempre tengo la impresión de que estamos indefensos ante cualquier exceso de la naturaleza, quizás porque ya los he vivido de diverso calibre y puedo asegurar, que hace falta muy poca cosa, para ocasionar desastres descomunales. En general estamos muy desamparados ante los temporales. Cada año tenemos varias muestras. Los destrozos no son nimios en las costas y en el interior.

Pero hoy mismo estoy muy sensible ante el peligro latente de los incendios. Poco o nada se puede hacer cuando se conjuntan varios elementos, como temperatura, viento y ubicación. En Ibiza hemos pasado por tres o cuatro experiencias muy duras en los últimos años.

Puede que mi estado de alarma previsora sea debido al contagio. El incendio tremebundo de la torre de Londres, habitada por una fuerte densidad humana, se ha llevado por delante al menos a 58 personas. Y aún no se han difuminado los malos humos londinenses, cuando en pleno centro de Portugal se desata un incendio boscoso que hasta el momento ya ha dejado un balance de 62 muertos. Sabemos que aún serán más.

La experiencia lusa nos interesa en Ibiza, porque la isla es una yesca pronta para encenderse y tomar campos y montes sin apenas tiempo de reacción. El tipo de vegetación pitiusa (pinosa) es muy mal enemigo. Cuando prende es casi imposible detener la fogata.

Veo que en Ibiza y Formentera ha habido algunos conatos muy feos, que han podido ser dominados con medios técnicos, terrestres y aéreos. No siempre son suficientes, no se fíen. Y menos ahora con las vías de acceso literalmente colapsadas. En este aspecto, ha sido una buena medida limitar el paso a Benirrás, por ejemplo. Suerte y ojo avizor.
@MarianoPlanells